La mayoría de las personas espera tener una carrera laboral estable. Pocas se preparan para un cambio obligado o súbito.
“Hay que estar preparados financiera, emocional y profesionalmente”, advirtió Juan Carlos Garreta, asesor patrimonial y de finanzas personales.
Tener un negocio u ofrecer servicios es una alternativa que más personas consideran en la coyuntura con ajustes laborales de firmas multinacionales y locales. Pero, tiene desafíos.
“Es una fruta agridulce”, reconoció Angie Araya, coach de carrera y empleabilidad. “Puede ser algo muy hermoso un día y al siguiente ser un gran dolor de cabeza”.
Establecer un emprendimiento puede ser una labor complicada. Un estudio de la Universidad de Costa Rica y la Cámara de Industrias de Costa Rica muestra mayor dinamismo emprendedor y múltiples dificultades: el país obtuvo una calificación de 3,8 en un índice global, ubicándose en la posición 50 entre 53 economías participantes.
Si no puede iniciar un proyecto debido a restricciones por dedicación exclusiva, defina un plan B. Así lo hizo Alfredo Picado, que trabajaba en McKinsey y anticipó qué haría ante una eventualidad. Y la eventualidad llegó (aquí puede ver su historia).

Paso 1: Prepárese
Emprenda en lo que le apasiona, pero no lo romantice. Aunque usted no parte de cero, tener una trayectoria exitosa en una firma no garantiza nada.
Junto a la preparación, haga un inventario de sus capacidades, identifique las brechas y desarrolle su marca profesional y la red de contactos (networking) cuando todavía está en un empleo.
Ese es el momento para investigar el mercado, validar su idea, desarrollar habilidades y generar un fondo financiero. Eso sí: respete las políticas de su compañía, la confidencialidad y cualquier posible conflicto de interés.
En lo emocional gestione el duelo de salir de la empresa y no recibir un salario. Asimismo, reconozca que podráfracasar.
“Hay que creérselo”, dijo Daniela Mora, asesora de marca personal. “Lo primero es saber que podemos, que tenemos las capacidades”.
Paso 2: Valide y empiece, sin renunciar
No renuncie todavía. Capacítese en la construcción de una propuesta de valor, el funcionamiento de un modelo de negocio y la proyección de ingresos y costos. Use el Business Model Canvas y acérquese a incubadoras empresariales.
En esta etapa, determine un presupuesto y cuánto destinará a un fondo (separado de sus finanzas personales para protegerse de posibles pérdidas) y un plazo concreto durante el cual seguirá en su trabajo (por ejemplo: 3, 6 o 12 meses). Más adelante, al aumentar las ventas y utilidades podrá reinvertir en su negocio.
En ese tiempo, compruebe si su producto o servicio tiene tracción y la demanda real con pequeños experimentos (ofreciendo su servicio o vendiendo un pequeño lote de sus productos), conversando con potenciales clientes (que no sean familiares o amistades) y midiendo la reacción, si vuelven a comprar, si obtiene referencias y si hay interés genuino.
La tracción es la señal más real de que el proyecto tiene potencial, más allá de lo que usted crea o desee que funcione.
Mantenerse en el empleo es necesario, pues pasarán meses resolviendo trámites, asuntos administrativos y logrando ventas e ingresos. No se endeude ni invierta todos sus fondos si no tiene evidencia de que el proyecto es prometedor.
“No renuncie hasta que sea el momento correcto”, dijo Allan Matarrita, director de emprendimiento de la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit). “Se requerirá sacrificio, pero se puede emprender sin sufrir. Aproveche su privilegio de recibir un salario y vaya construyendo en paralelo, hasta que la evidencia indique que es un negocio rentable y escalable”.
Paso 3: Realice una salida ordenada
La salida de la empresa debe ser ordenada, sin dejar pendientes, y salga cuando su negocio genera ventas, brinda seguridad financiera y cumple los objetivos y las métricas definidas con anticipación.
Entre esas condiciones: número de clientes recurrentes, porcentaje de ingresos equivalente a su salario actual o margen de rentabilidad sostenido durante varios meses. Así la renuncia será un paso racional y medible, no en una apuesta impulsiva.
Tenga resiliencia. Si bien hay que tener una idea de negocios clara, con una diferenciación o valor agregado, no se enamore de esa idea. Enamórese de un problema que su idea resuelva. Si la idea no es la correcta, no tenga miedo en cambiar de rumbo.
La esencia de una idea exitosa es pensar más allá del “yo”. “Es qué puedo hacer por las personas”, recalcó Daniela Mora.
Paso 4: En modo formal
Puede ser tentador iniciar y validar el negocio sin la formalización requerida. Defina bien la estructura de la empresa, el servicio o producto, los costos, construir credibilidad, tener un plan y definir un modelo de mejora continua.
“Construya una especie de rampa antes de dar el salto”, indicó María Fe Palacios, fundadora de Agro Latam, asesora comercial en la industria farmacéutica y de nutrición animal.
La formalización ante el Ministerio de Hacienda y las municipalidades, entre otras entidades, es un paso indispensable para clientes corporativos o institucionales.
Los clientes le pedirán como mínimo la factura electrónica, condiciones generales y otras específicas de la actividad (certificaciones especializadas). No tenerlas puede implicar quedar fuera de procesos de contratación pública o privada.
“La improvisación en el camino genera más dudas que ganancias”, advierte Daniela Tenorio, cofundadora de Humanía, que ofrece servicios de empleabilidad.
Paso 5: Sin miedo
No tenga miedo de empezar ni de solicitar colaboración.
“No se está solo. Se puede pedir ayuda”, recalcó Alejandra Sibaja, fundadora de AS Food Consulting, asesora para la industria alimentaria en gestión de alérgenos e inocuidad.
Pasar de profesional corporativo a emprendedor no es únicamente cambiar de cargo. La persona debe aprender a tomar decisiones sin aprobación externa. Volverá a sentirse principiante en algunas áreas.
“Esa transición emocional es tan importante como la estrategia del negocio”, dijo Jessica Barrantes, mentora de marca personal y empleabilidad ejecutiva. “No basta con saber hacer el trabajo. Hay que aprender a construir, posicionar y sostener una empresa”.
Además de iniciar, es indispensable tener perseverancia (no rendirse) y confianza. “Cuando empiezas en este mundo difícilmente te vuelves para atrás. Hay un chip que cambia”, recalcó Harry Vargas, cofundador de PanaTuna, que comercializa mariscos.
El error más costoso es no probar. “La mayoría de las personas se quedan atrapadas esperando el momento ideal”, dijo Alonso Vargas, líder de incubación de la Agencia Universitaria para la Gestión del Emprendimiento (AUGE-UCR). “Ese momento nunca llega”.
