Por: Manuel Avendaño Arce.   2 septiembre, 2020
Un grupo de personas recorre los comercios en Cartago el 15 de agisto, para buscar regalos del Día de la Madre. Fotografía: Rafael Pacheco.
Un grupo de personas recorre los comercios en Cartago el 15 de agisto, para buscar regalos del Día de la Madre. Fotografía: Rafael Pacheco.

La crisis provocada por el impacto del coronavirus se traduce en un desmoronamiento histórico en la confianza de los consumidores en Costa Rica. Las percepciones de estos agentes económicos registraron su nivel más bajo en 17 años, es decir, desde que se mide el indicador.

Los datos se desprenden del Índice de Confianza del Consumidor (ICC) a agosto del 2020, publicado la mañana de este miércoles por la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica (UCR).

La medición trimestral evidencia un panorama más claro sobre los efectos negativos que provocó la pandemia, a diferencia de los resultados de mayo, cuando todavía existía un mayor optimismo hacia el futuro, en esta última edición del ICC se observa con claridad un deterioro en las expectativas de confianza.

La confianza de los consumidores registró una caída 8,4 puntos entre los resultados de mayo y agosto. Esto ubica el índice en un nivel de 28,3 puntos, el más bajo desde 2002, fecha en que se empezó a aplicar la encuesta.

“Si bien es cierto que en mayo pasado la magnitud del índice ya mostraba una percepción negativa hacia la economía nacional (36,6 puntos), el de agosto evidencia que la confianza se deterioró aún más y registra uno de los estados de pesimismo más acentuados desde el año 2002″, indica el informe.

La disminución de la confianza se dio en hombres y mujeres, en todos los grupos de edad y niveles de educación. También se registró una contracción en los diferentes niveles de ingreso familiar.

Actualmente por cada consumidor optimista hay nueve pesimistas, hace tres meses la relación era de cuatro pesimistas por cada optimista.

¿Qué esperan de la situación económica personal?

- Aumento en la tasas de interés de los préstamos: la expectativa creció de 47,5% a 54,4% en los últimos tres meses.

- Mayor ingreso familiar: el grupo de personas que esperan este escenario disminuyó de 40,7% a 32,5%.

- Pérdida en la capacidad de compra: la previsión aumentó de 38,2% a 45,4%. Los consumidores anticipan que su ingreso familiar crecerá menos que el aumento de los precios.

En resumen, se observa un deterioro de la situación económica personal para los próximos 12 meses.

¿Cómo evalúan las acciones del Gobierno?

- Calificación de la política económica del Ejecutivo: quienes opinan que se está haciendo un buen trabajo bajaron de 23,5% a 15,9% y quienes consideran que se hace una labor pobre aumentaron de 37,1% a 50,4%.

En los resultados de mayo la valoración positiva pasó de 11% a 23,5% y la negativa disminuyó de 60,5% a 37,1%.

“Esto evidencia que, aunque al iniciar la pandemia se calificó más favorablemente la política económica de la actual administración, actualmente están emergiendo valoraciones más negativas”, señala el informe.

- Aumento en la pobreza: la percepción de que esto ocurrirá creció de 67,2% a 76,4%.

- Más desempleo: quienes esperan aumentos en el desempleo en los próximos tres meses pasaron del 59,3% al 68%.

La conclusión de estos resultados muestra un desplome en la confianza hacia la labor del Gobierno y expectativas de crecimiento en problemas estructurales como el desempleo y la pobreza.

¿Es tiempo de comprar?

- Mal momento para adquirir casa: el indicador se mantiene en 79,2%, el mismo nivel de un trimestre atrás.

- No es tiempo de comprar carro: también permanece en el mismo nivel de mayo cuando se registró que el 90,4% de los encuestados piensan que no deben hacer una inversión por un vehículo.

“En ambos casos, las magnitudes revelan una valoración bastante negativa hacia la compra de bienes duraderos, por lo que es difícil, aunque no imposible, que sigan incrementándose”, apunta el documento.

- Gastos discrecionales: los hogares que tenían capacidad de hacer este tipo de compras cayeron del 33,6% en febrero al 26,1% en mayo y finalmente al 21,3% en agosto.

Los gastos discrecionales son compras de bienes o servicios que no son indispensables para el funcionamiento del hogar. Por ejemplo, salidas a comer o compra de licores.

- Precio de combustibles: casi siete de cada diez consumidores espera aumentos en los costos de la gasolina en el próximo año.

- Tipo de cambio: 66,6% prevé que el precio del dólar presente movimientos al alza que impacten su condición económica.

Situación presente y futura

El ICC se divide en dos mediciones, el Índice de Condiciones Económicas Actuales (ICEA) y el Índice de Expectativas Económicas (IEE).

El ICEA proporciona una valoración de la confianza en la situación económica actual. Este indicador bajó de 19,7 a 15,2 puntos (una caída de 4,5 puntos).

Mientras que el IEE ofrece la expectativa de la confianza hacia el futuro por parte de los consumidores. Este índice también mostró una reducción importante al pasar de 47,9 puntos a 37 puntos, lo que representó una caída de 10,9 puntos.

La tendencia a la contracción de los dos índices ofrece tres conclusiones:

1- El ICEA alcanzó el valor histórico más bajo, lo que quiere decir que los resultados de agosto reflejan las condiciones económicas más pesimistas desde 2002.

2- En mayo el IEE reveló un crecimiento de nueve puntos, es decir, a pesar de que para ese mes el impacto de la pandemia en el país no era tan evidente como en la actualidad, los consumidores preveían un futuro económico más positivo. La situación cambió.

“De mayo a agosto, al experimentar el verdadero impacto que está teniendo el coronavirus en Costa Rica, la confianza en el futuro económico cayó casi 11 puntos, revelando que se desvanecieron las expectativas de los consumidores por un futuro más promisorio”, detalló Johnny Madrigal, investigador y coordinador de la encuesta.

3- Existe un deterioro generalizado en la confianza de los consumidores en los últimos tres meses, se puede apreciar con mayor claridad con quienes piensan que su situación económica es peor que un año antes, la proporción pasó de 53,5% en mayo a 64,3% en agosto.

¿Cómo se hace la medición?

La Encuesta de Confianza de los Consumidores es una medición trimestral que se publica en febrero, mayo, agosto y noviembre de cada año.

Cuenta con una muestra de 700 personas a quienes se les aplican cuestionarios por medio de llamadas telefónicas asistidas a líneas celulares en todo el país.

Las entrevistas se realizaron los primeros 15 días de agosto. La encuesta tiene una tasa de respuestas del 90%, una cobertura del 97% de la población nacional y un nivel de confianza del 95%.

Desde mediados del 2015, la encuesta forma parte del Sistema Estadístico Nacional (SEN) y sus resultados se reportan ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).