Por: María Fernanda Cisneros.   18 octubre, 2018
La construcción crece cerca de un 13%, tras un 2017 con bajos resultados. Fotografía: Archivo Grupo Nación
La construcción crece cerca de un 13%, tras un 2017 con bajos resultados. Fotografía: Archivo Grupo Nación

En agosto, la actividad económica repuntó 3,8%, un nivel de crecimiento que estuvo ausente desde el arranque del 2017.

¿Qué explica este resultado? El dinamismo de tres sectores económicos: construcción (principalmente), manufactura y servicios de enseñanza y salud humana.

Estas tres actividades generaron el mayor aporte al alza en la variación interanual del IMAE de agosto del 2018, según el informe dado a conocer por el Banco Central.

Sin embargo, hay que hilar más delgado para entender lo que pasa en la economía.

El efecto de la construcción estaría magnificado por un 2017 poco promisorio y un gran proyecto que se desarrolló recientemente, por lo que pronto podría regresar a mostrar cifras menos dinámicas.

Además, el listado de las economías que crecen menos o lo mismo que hace un año es mucho más amplio.

La mayor parte de las industrias está lejos de alcanzar las cifras vistas en 2017 o -a lo mucho- se han mantenido estancadas en ellas.

La dinámica de la economía está enmarcada por la incertidumbre que genera el crecimiento del déficit fiscal, el principal lastre de la economía costarricense.

El déficit alcanzaría el 7,2% del Producto Interno Bruto (PIB) al término del 2018, sin una reforma fiscal.

Existen pocos incentivos para pensar que la economía mejorará su rumbo en los próximos meses.

Prueba de esto son los pronósticos dados a conocer hace unos días por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Este órgano prevé que la economía costarricense se mantendrá estancada en 3,3% durante el 2018 y el 2019. Es decir, este y el próximo año se crecerá lo mismo que en 2017.

Por su parte, el Banco Central estima un repunte del 3,2% para el 2018 y de 3,4% para el 2019.

La situación de las finanzas públicas, y las trabas para avanzar en una reforma fiscal que los inversionistas claman, explica este gran panorama. La incertidumbre recae principalmente por la falta de una solución al tema fiscal y el financiamiento del Gobierno.

“En la parte interna, la decisión de once magistrados de la Corte Suprema de Justicia induce a mayor pesimismo y riesgo”, dijo el economista Ronulfo Jiménez.

¿Industrias con buenos resultados?

El sector construcción es el que más crece (13,30%), sostenido por las edificaciones privadas con destino no residencial.

Sin embargo, su extraordinario dinamismo -ninguna otra crece en dos dígitos- se explica por un resultado poco dinámico en 2017, explicó Jiménez.

Hace un año, esta actividad económica registró un nivel de 90,6 puntos. En ese momento ninguna otra industria mostró cifras por debajo de los 100 puntos en el índice.

Hoy, el índicador sitúa a este sector en un nivel de 103 puntos, pero ha bajado en los dos últimos meses. Este nivel es, además, inferior al que muestran otras industrias.

“Somos una economía pequeña, un gran proyecto privado, urbanización grande, un mall lo hace cambiar”, explicó Jiménez.

Además de esa magnificación en el crecimiento de la construcción, un gran proyecto fomantaría el repunte de la industria.

“De acuerdo con las estadísticas de la construcción, el nuevo centro comercial Oxígeno en la ciudad de Heredia podría estar explicando la mayor tasa de expansión del sector. A esto se le agrega que siguen adelante nuevos complejos de edificios para apartamentos y, aunque sean pocos, el tamaño del sector construcción y su encadenamiento con otros sectores de actividad económica llevan a que la tasa general de crecimiento de la economía aumente”, dijo el economista Juan Muñoz.

Algo similar ya sucedió cuando el Instituto Costarricense de Electricidad construyó el proyecto hidroeléctrico Reventazón

Sumado a esto, las edificaciones públicas llevan cuatro meses de decrecimientos.

Aun así, la construcción explica el 27% del dinamismo que muestra hoy la producción nacional, según datos del Banco Central.

La pregunta es por cuánto tiempo más la construcción se mantendrá como el sostén de la economía costarricense. La respuesta es todavía incierta pero podría no ser por mucho más tiempo.

En agosto, la construcción redujo levemente su comportamiento por primera vez, luego de cinco meses de mostrar dinamismos positivos que se aceleraban mes a mes.

Un riesgo del crecimiento del sector es la sobreoferta de casas y locales comerciales.

“A mediano plazo podría observarse un exceso de soluciones de vivienda sin colocarse y la sobreoferta en el sector comercial reduciendo los precios por venta o arrendamiento a terceros”, afirmó el economista y exbanquero Carlos Fernández.

Por el lado de la manufactura, las compañías del régimen especial son las que le dan vida a este sector.

Mientras este régimen crece 6,3%, el definitivo decrece 1%. La fabricación de implementos médicos da impulso al sector.

A pesar de que a la manufactura le va bien, su comportamiento era más favorable hace un año.

Las actividades de enseñanza y salud generaron un buen aporte y, además, crecen más que hace un año. Son de las pocas privilegiadas.

Los servicios que más aumentan en esta categoría son los de atención humana, especialmente del sector privado, aunque el público también repunta.

Esta industria sí es levemente más dinámica que hace un año.

Entre tanto, en la acera más pesimista están nueve industrias que crecen menos que hace un año.

Los servicios, cuyo crecimiento ha sido característico en años recientes, presentaron una desaceleración, explicó el BCCR.

En ese listado, las que más han caído son las actividades financieras y de seguros, con 3,4 puntos menos que en agosto del 2017.

Los servicios empresariales caen de la mano con el menor dinamismo de la demanda interna. Sin embargo, los servicios orientados al mercado externo perdieron dinamismo desde el 2017 por limitaciones en la disponibilidad de recurso humano especializado que se necesita para su prestación, afirmó el comentario de la economía del BCCR, para setiembre.