Por: María Fernanda Cisneros.   18 julio
La emisión de bonos de deuda externa le ahorrará al Gobierno más de un punto porcentual, respecto a una operación en el mercado local. Archivo/Mayela López
La emisión de bonos de deuda externa le ahorrará al Gobierno más de un punto porcentual, respecto a una operación en el mercado local. Archivo/Mayela López

El Ministerio de Hacienda debe barajar cuándo y cómo realizar la nueva emisión de bonos de deuda externa, de forma tal que obtenga los mejores rendimientos al mejor plazo.

La nueva emisión de $1.500 millones en eurobonos recibió el visto bueno del Congreso el martes 16 de julio, y ese fue el banderazo de salida para que Hacienda empiece a valorar sus opciones. Ahora solo queda esperar la publicación de la Ley en el diario oficial La Gaceta para que dé inicio el proceso de la emisión.

La intención de Hacienda es realizar la emisión entre setiembre y noviembre, confirmó Rocío Aguilar, la ministra de Hacienda, a EF en una entrevista el 21 de junio pasado.

En general, la perspectiva dicta que la emisión de deuda externa le ahorraría al menos un punto porcentual al rendimiento, en comparación a lo que hubiese costado en el mercado doméstico.

¿Es un buen año para realizar una emisión de deuda internacional?

Sí. Los mercados internacionales están en una época de tasas de interés bajas, e inclusive podrían bajar más en los meses siguientes.

Costa Rica puede sacar provecho de este entorno e inclusive ya lo ha visto en la caída de la tasa que le cobran por los eurobonos en circulación.

La emisión de hasta $1.500 dará oxígeno al Gobierno para este 2019, pero deja dudas sobre el panorama que enfrentará en el mediano plazo, lo que podría generar nuevamente incertidumbre en el mercado local, afirmó Fitch Ratings en un comunicado emitido el 17 de julio.

Otra preocupación sobre Costa Rica es la desaceleración económica que transita, aspecto también fue destacado por Fitch.

¿Cuál será el rendimiento de esta nueva emisión internacional?

La incógnita se resolverá hasta el día de la subasta, pero se pueden tomar ciertas variables como referencia para calcular cuál puede ser el comportamiento de los rendimientos.

Si se eligen como parámetros los plazos 10 y 30 años de vencimiento, al ser ambos referentes en este tipo de operaciones, la tasa podría rondar entre el 6% y 7%, respectivamente.

Un cálculo de INS Valores, que supone una colocación de $750 millones para cada serie, ubica la emisión internacional en 6,35% a 10 años plazo; y a 7,50% a 30 años.

En los mismos plazos pero en el mercado local, la emisión costaría 7,5% y 8,88%, respectivamente, según calculos dados a conocer el pasado 12 de julio por este intermediario bursátil.

Además, ese 7,5% a 30 años plazo en el exterior, podría ser perfectamente un 7%, si se ofrece una buena cifra al mercado y hay apetito, explicó Freddy Quesada, gerente de INS Valores.

Por su parte, Melvin Garita, gerente de BN Valores, estima que una tasa de 6,1% a 10 años plazo, y de 7,1% a 30 años, sería el eventual escenario dada la calificación de riesgo soberana y las referencias que da la curva de rendimientos en esta categoría.

¿Cuáles factores pueden jugar a favor de la emisión?
  1. No colocar a un corto plazo, debido a que se perdería el objetivo de colocar a más años para alargar compromisos.
  2. Realizar una emisión de al menos $500 millones, porque este es el monto mínimo para ofrecer liquidez. Un monto menor eliminaría la posibilidad de que inversionistas más sofisticados, y que ofrezcan mejores condiciones, inviertan en estos bonos. Estos son los casos de fondos de pensiones europeos.
  3. Una sola emisión a 30 años, sería positivo, para aprovechar el escenario favorable.
  4. La consolidación fiscal y avanzar en la reforma del empleo público, al ser el gasto en sueldos y salarios el principal disparador, es el factor que podría hacer que las condiciones generales mejoren.