Por: Agencia AFP.   22 febrero

Washington. Ecuador, agobiado por un importante déficit fiscal y una abultada deuda externa, recibirá apoyo financiero de la comunidad internacional por $10.000 millones en los próximos tres años, confirmó el FMI el jueves, ratificando el monto anunciado en la víspera por el presidente Lenín Moreno.

El acuerdo a nivel técnico con el FMI se alcanzó en el marco del Servicio Ampliado (SAF) y debe presentarse al directorio ejecutivo para su consideración en las próximas semanas, dijo el Fondo. (Photo by Fabrice COFFRINI / AFP)
El acuerdo a nivel técnico con el FMI se alcanzó en el marco del Servicio Ampliado (SAF) y debe presentarse al directorio ejecutivo para su consideración en las próximas semanas, dijo el Fondo. (Photo by Fabrice COFFRINI / AFP)

El Fondo Monetario Internacional (FMI) precisó que su personal técnico llegó a un acuerdo con el gobierno ecuatoriano por $4.200 millones, que se suman a otros casi $6.000 millones que aportarán el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo de Reserva Latinoamericano (FLAR) y el Banco Mundial.

"Nuestro objetivo ha sido y sigue siendo apoyar los esfuerzos de las autoridades para mejorar el nivel de vida de todos los ecuatorianos. El acuerdo anunciado hoy es parte de un esfuerzo más amplio de la comunidad internacional", dijo Anna Ivanova, jefa de la misión del FMI para Ecuador, en un comunicado.

Ivanova señaló que el plan del gobierno de Moreno busca dinamizar la economía apoyado en cuatro principios clave: (1) impulsar la competitividad y la creación de empleo, (2) proteger a los pobres y más vulnerables, (3) fortalecer la sustentabilidad fiscal y los cimientos institucionales de la dolarización del país y (4) mejorar la transparencia y fortalecer la lucha contra la corrupción.

"Las autoridades han elaborado un plan sólido", dijo Ivanova. "El Fondo se compromete a continuar apoyando al gobierno ecuatoriano en sus esfuerzos".

El acuerdo a nivel técnico con el FMI se alcanzó en el marco del Servicio Ampliado (SAF) y debe presentarse al directorio ejecutivo para su consideración en las próximas semanas, dijo el Fondo.

El 12 de febrero, el propio FMI, con el que Ecuador ha firmado 18 acuerdos entre 1961 y 2003, anunció que estaba negociando un posible pacto con Quito.

Al anunciar el miércoles los préstamos en cadena de radio y televisión, el presidente ecuatoriano dijo que fueron obtenidos a tasas que en promedio no superan el 5% y con plazos de hasta 30 años.

Del monto total que recibirá Ecuador, $6.700 millones son de libre disponibilidad y $3.500 están atados a proyectos específicos, explicó este jueves en Quito Richard Martínez, ministro de Finanzas.

El desembolso para 2019 será de $4.600 millones. En 2020, de $3.100 millones y en 2021 de $2.500 millones.

Martínez afirmó que el acuerdo con el FMI "apunta no solamente a resolver un problema de orden fiscal, sino a reformas estructurales para avanzar en una economía mucho más moderna".

Sostuvo que en los cambios que se realicen en la economía "no se afectarán los (costos de) servicios básicos" en Ecuador, cuyas necesidades de financiamiento para 2019 alcanzan los 8.000 millones de dólares (un 7% del PIB).

Las autoridades prevén cubrir un 12,5% de ese déficit con una reciente emisión de bonos soberanos por 1.000 millones de dólares a diez años plazo y una tasa de interés de 10,75%, la más alta en el mercado internacional desde 2011.

Ecuador enfrenta además un fuerte endeudamiento externo. El presupuesto de Ecuador para 2019 fue aprobado en $31.300 millones de dólares y la deuda externa pública alcanzó los $35.730 millones (32,6% del PIB) en diciembre pasado, según cifras oficiales.

En su plan para paliar la crisis económica, el gobierno redujo el número de instituciones públicas y eliminó subsidios a los combustibles, lo que ha generado algunas protestas en el país.

Con los acuerdos el gobierno busca "recomponer un desequilibrio fiscal", que según Martínez obedece a que "el país ha venido históricamente en la última década, luego del boom petrolero, endeudándose de manera agresiva con déficits fiscales cada vez más recurrentes y crecientes".

El gobierno atribuye las dificultades a un excesivo endeudamiento y un mal manejo de las finanzas durante los diez años de gobierno del socialista Rafael Correa (2007-2017), su exaliado y ahora principal opositor.

Correa fue un duro crítico del FMI y del Banco Mundial por considerar que conceden préstamos bajo "condicionamientos" y se alejó de esos organismos.

La economía ecuatoriana, que creció 7,9% en 2011, se desplomó -1,2% en 2016 por la caída del precio del petróleo y las millonarias pérdidas que dejó un terremoto. En su informe de octubre, el FMI proyectó para Ecuador sendas caídas del PIB de 1,4% para 2018 y de 1,5% para este año.