Por: María Fernanda Cisneros.   29 julio

La economía de Costa Rica atraviesa escollos importantes, y la reactivación depende en gran parte de que la confianza de empresas y personas se reanime.

La incertidumbre embarga a muchos consumidores e inversionistas, que se cuestionan de dónde sacar estímulos para comprar casa o carro, o invertir en la ampliación de un negocio. Sí, la situación implica un tema cualitativo que impacta en los indicadores.

Según la revisión de las condiciones macroeconómicas por parte del Banco Central, uno de los sectores que ha estado más deprimido este año es el de venta de automóviles.
Según la revisión de las condiciones macroeconómicas por parte del Banco Central, uno de los sectores que ha estado más deprimido este año es el de venta de automóviles.

El ambiente no es alentador. La producción de Costa Rica pierde el ritmo y cerraría el año en una de las cifras más bajas de la última década.

Al mismo tiempo, el desempleo muestra una de las tasas más altas que ha registrado el país, el ingreso de los hogares se reduce y el nivel de endeudamiento es un dolor de cabeza.

En medio de estos escollos, y las dudas que convergen alrededor de la implementación de la reforma fiscal, la confianza del consumidor bajó y las expectativas de los empresarios tampoco levantan.

¿Cuál es la inyección más efectiva contra la desconfianza? Es imposible descifrar la pomada canaria, pero ahora más que nunca, es necesario que el Gobierno esclarezca aún más la estrategia para reactivar la economía, principalmente en torno a las medidas ya ejecutadas.

También, debe afinar la explicación sobre las aristas que más generan incertidumbre sobre la reforma, como el impuesto a los alquileres.

El persistente pesimismo

Luego de que se aprobara la reforma fiscal, en diciembre, los mercados financieros reaccionaron positivamente. El Ministerio de Hacienda empezó a recibir mejores ofertas para financiarse en el mercado local y esto generó un efecto a la baja en las tasas de interés.

Así, en enero el Banco Central de Costa Rica (BCCR) pensó que esto se traduciría en un aumento en la confianza de los consumidores e inversionistas, y por ende, en mayor consumo e inversión, pero no sucedió.

Las encuestas todavía muestran niveles altos de desconfianza, incertidumbre y pesimismo entre los consumidores y los inversionistas, apunta la revisión del Programa Macroeconómico 2019-2020.

La confianza de los consumidores se mantiene dentro del círculo del pesimismo y luego de dar un pequeño aliento en febrero, volvió a caer para mayo.

Por su lado, las expectativas de los empresarios se debilitaron al punto más bajo desde el 2010 y el terreno pesimista es transitado por todos los sectores económicos, evidencia el índice calculado por la Universidad de Costa Rica (UCR) al tercer trimestre del 2019.

Una comunicación más clara y oportuna ayudaría a aclarar dudas, y dar señales de certidumbre a las personas y empresas, de que la economía futura puede transitar en una senda mucho más optimista.

Eso sí, la población debe comprender que la situación fiscal del país y los choques externos no se disiparán de un día para otro, hay que ser paciente porque solo el ajuste en las finanzas públicas tardará al menos cuatro años.

El camino de una comunicación más clara es inclusive aconsejado por el Banco Central, como asesor económico del Gobierno, como punto de partida para impulsar la economía.

“Seguir enfatizando en la importancia de la comunicación de las medidas que se están tomando, ponerle énfasis a las medidas que tienen como norte claramente la reactivación económica”, destacó Cubero, en entrevista con EF.

El Gobierno debe continuar por la senda de la reducción de los gastos estatales, sin abandonar la agenda de reactivación (reducción de trámites para el sector construcción y para la apertura de empresas, el cierre o fusión de algunas instituciones públicas, formación dual, apoyo a pymes, por mencionar algunas medidas), pero debe promover más los resultados que obtiene.

“Se trata de decirle a la población ‘la cosa era tan seria que esto tardará tiempo, pero vamos bien’. La gente no se convence a base de palabras, requiere de hechos. Es explicar que con una medida se logró un ahorro de cierto porcentaje en el PIB, dar datos concretos”, anotó Francisco de Paula Gutiérrez, expresidente del Banco Central.

La economía se recuperará pero lo hará a los niveles vistos en los últimos años, alrededor del 3%, pensar en una cifra más alta sería iluso.

“Hay cosas importantes que están haciendo que no se comunican. No se trata de hacer propaganda sino de hacer cosas que se están haciendo. Ahí, me parece que ese tipo de cosas retomarían la confianza”, afirmó Eduardo Lizano, quien fue expresidente del BCCR.

Limpiar algunos lastres también ayudará a reducir la incertidumbre.

Por ejemplo, mientras Hacienda exalta que la regla fiscal le pondrá un tope al dinamismo de los gastos, algunas instituciones públicas quieren evadir las medidas que esta regla les aplica, entre ellas las municipalidades.

Si algunas instituciones se desligan de esta regla o del plan fiscal, entonces se reduce el efecto positivo en las finanzas estatales. “Ese tipo de cosas no ayudan”, destacó Lizano.

¿De quién depende la reactivación?

La apuesta inicial es reactivar el consumo interno, a través de un mayor dinamismo del crédito, que hoy está desacelerado.

De entrada, la expectativa es que los primeros en reactivar la compra de bienes y servicios sean aquellos hogares que no tengan tan comprometidos sus ingresos y por tanto, puedan animarse a obtener créditos para comprar bienes duraderos (vehículos, vivienda y electrodomésticos), algo que por ahora está decaído.

La esperanza también está sentada sobre aquellos consumidores que, por su poder adquisitivo, no requieran de préstamos para consumir y las empresas que tienen la posibilidad de obtener financiamiento, pero han pospuesto sus decisiones de inversión por incertidumbre.

Este es el objetivo del Banco Central y las autoridades de supervisión del sistema financiero, razón por la que han aplicado cambios en las normas que rigen a las entidades financieras, para incentivar la reducción de las tasas de interés.

Por su parte el Central ha movido dos palancas: la del encaje mínimo legal a las entidades financieras y la de reducciones a la Tasa de Política Monetaria en la que acumula un descenso de 1,25 puntos porcentuales.

También, dieron luz verde para que la banca pueda renegociar los préstamos con personas, y de esta forma, la población más endeudada logre atender sus deudas a tiempo.

Así, luego se esperaría que la población más presionada por el alto endeudamiento, mejore su capacidad de pago y liquidez, y posteriormente, también contribuya a dinamizar el consumo.

El Central ya dio su aporte y ahora le corresponde al sector privado reactivarse y aprovechar la reducción en las tasas de interés, afirmó Cubero, presidente del BCCR.

Aun así, la autoridad monetaria no descarta la aplicación de nuevas reducciones en la TPM o el encaje mínimo legal, o ambos.

Es claro que más allá de las medidas adoptadas hasta ahora, la población está sedienta de resultados en las medidas de reactivación y de estabilización de las finanzas públicas.