Por: Alan Saborío.   16 abril

En el planeamiento estratégico en las organizaciones, crecimos con las definiciones de Misión, Visión y Valores. De pronto, hace bastantes años, apareció un término más: el Propósito. Dos profesores destacados se atribuyen la creación del término a nivel corporativo. La fuerza del concepto está vinculado a permanencia. Un propósito estratégico es estable en el tiempo. Por eso es válido utilizarlo junto con la Misión y Visión.

En la Misión, la tarea organizacional tiene un tiempo de vigencia hacia la Visión. La Visión está en continua reconstrucción. El Propósito considera las acciones de corto plazo pero está abierto y atento a las oportunidades. El Propósito además tiene que ver con los Valores. Algunos dicen que los Valores son commodities organizacionales, pero yo pienso que no, que cobran relevancia y actualización si están alineados al Propósito.

Con el Propósito hay desafíos y compromisos, y se le da sentido a todo lo que se hace en el día a día. Debe haber alineamiento, eso sí, y liderazgo claro y convincente, de lo contrario será palabra muerta.

En nuestra lucha de sobrevivir o prosperar (me referí a esto en el comentario anterior, con una inclinación completa a lo segundo) el día a día es altamente demandante. Puede ser difícil, bajo esa coyuntura, construir los peldaños para alcanzar la Visión. Sin embargo, incluso el foco en el día a día no puede apartarnos de cumplir el Propósito.

Predecir es complejo, hacer planes y poner el dinero y el trabajo en ellos, es riesgoso. Sin embargo, si una organización trabaja con enfoque en el Propósito, la construcción de esa Visión se vuelve más sencilla y natural. El futuro se introduce en el presente. Con el Propósito hay un objetivo organizacional válido, el cual es liderado por personas de carne y hueso. Eso sí, el liderazgo no es espontáneo ni se improvisa. El y la líder, o los líderes para esa tarea, se gestan, se anticipan, se preparan. Un propósito bien definido dentro del gobierno corporativo de la empresa es esencial, pero si las áreas de recursos humanos de la mano de accionistas y alta gerencia no trabajan en los liderazgos, de nada vale.

Todos en la organización trabajan en las tareas de hoy teniendo como luz el Propósito. Son los y las líderes quienes están viendo un poco más allá, también con el Propósito como marco de acción, y permiten que todos los demás se alineen en cada amanecer. El resto del planeamiento estratégico va pegadito a todo esto.

Es importante construir el Propósito pensando en las demandas y los cambios de hoy, en la Costa Rica y el mundo post pandemia. Hay que introducirle elementos de innovación y de inspiración. Una traducción de Propósito es strategic intent, intención estratégica. Este comentario es un llamado a revisar en cada organización cuál es y trabajar fuerte en eso.