Por: Richard Florida y Ian Hathaway.   8 enero

Estamos acostumbrados a pensar que la innovación y las startups (empresas emergentes) de alta tecnología se generan y reúnen predominantemente en áreas urbanas de los Estados Unidos, como Silicon Valley, Seattle y New York. Sin embargo, las startups de alta tecnología se han vuelto verdaderamente globales. La última década ha visto el dramático crecimiento de ecosistemas de empresas emergentes alrededor del mundo, de Toronto a Tel Aviv.

Esa fue la principal conclusión de nuestro reciente reporte, Rise of the Global Startup City, que documenta la situación global de las startups y el capital de riesgo. Descubrimos cuatro cambios transformadores: una gran expansión (un gran incremento en el volumen de los acuerdos de inversión y el capital invertido), globalización (crecimiento en startups y capital de inversión alrededor del mundo), urbanización (la concentración de startups y capital de riesgo en ciudades) y un patrón de que el ganador se lo lleva todo (con las ciudades líderes aumentando su ventaja sobre el resto).

La gran expansión

La última década ha sido testigo de un masivo incremento en la cantidad de capital de riesgo distribuido globalmente.

La cifra anual de acuerdos de capital de riesgo se expandió de 8.500 en 2010, a 14.800 en 2017. La cantidad de capital invertido en dichos acuerdos se elevó de $52.000 millones en 2010, a $171.000 millones en 2017, un aumento del 231%. De acuerdo a todas las proyecciones, 2018 será incluso mayor.

Globalización

El segundo cambio es la cada vez más rápida globalización de los acuerdos de inversión. Por décadas, los Estados Unidos tuvo casi un monopolio sobre el capital de inversión; durante mediados de la década de 1990, capturaron más del 95% de todas las inversiones de capital de riesgo a nivel global.

Ese porcentaje ha declinado desde entonces gradualmente en las primeras dos décadas, y rápidamente en los últimos cinco años (cayendo a poco más de la mitad para el 2017).

Urbanización

El tercer cambio es la urbanización de las actividades de las empresas emergentes y el capital de riesgo en las ciudades más grandes del mundo. Por décadas, la actividad de las startups estuvo localizada en áreas como Silicon Valley, Boston y los suburbios de Seattle o Austin. Sin embargo, nuestra investigación muestra que dicha actividad y las inversiones de riesgo ahora se concentra en algunas de las ciudades más grandes del mundo.

Tres de las diez principales áreas metropolitanas globales tienen poblaciones de más de 20 millones de personas y tres más tienen poblaciones de entre 10 y 15 millones.

Muchas naciones alrededor del mundo están haciendo más que nunca para competir en el escenario global al mejorar sus sistemas educativos y universidades, invirtiendo más en investigación y desarrollo.
El ganador se lleva todo

Las startups y el capital de riesgo asumen cada vez más un patrón de que el ganador se lo lleva todo geográficamente. Las inversiones de capital de riesgo están altamente concentradas. Las primeras cinco ciudades representan casi la mitad del total global, y las primeras 25 concentran más de tres cuartas partes del total de capital de riesgo a nivel mundial.

La concentración geográfica del capital de riesgo también se ha incrementado durante la última década. Este es particularmente el caso en los primeros lugares, con las 10 principales ciudades acumulando el 61% de la actividad de riesgo a nivel mundial durante los últimos tres años, en comparación con apenas un 56% hace una década. Considerando la gran cantidad de actividad subyacente cada año, incluso pequeños cambios en el porcentaje representan modificaciones significativas en la concentración.

Las fuerzas detrás de los cambios

Podemos señalar tres grandes factores que impulsan estas tendencias, aunque hay otros. El primero es tecnológico, conforme la confluencia del Internet de alta velocidad, los dispositivos móviles y la computación en la nube han hecho posible iniciar y escalar negocios habilitados digitalmente por una fracción del costo. Conforme estas tecnologías se han vuelto más baratas, se hicieron accesibles a más mercados, implicando que es más fácil crear y expandir dichas empresas en más ciudades.

El segundo factor es económico. El mundo acaba de atravesar la mayor reducción global de la pobreza en la historia, acompañada de una expansión de la clase media, y se están originando gigantes corporativos multinacionales en más países, particularmente en los mercados emergentes. Esto ha incrementado la demanda de muchos bienes y servicios digitales en más lugares, brindándole a los emprendedores tecnológicos una serie de mercados robustos a los cuales venderles.

El tercer factor es político. Muchas naciones alrededor del mundo están haciendo más que nunca para competir en el escenario global al mejorar sus sistemas educativos y universidades, invirtiendo más en investigación y desarrollo, y dándole la bienvenida a extranjeros habilidosos y fundadores de empresas. Los Estados Unidos, por el contrario, están retrocediendo en todos estos frentes.

Los cambios para los líderes

Estas tendencias tienen importantes implicaciones para emprendedores, inversionistas, directivos y trabajadores, al igual que para los creadores de políticas públicas locales y nacionales alrededor del mundo. Para los emprendedores, es muy claro. El área de la bahía de San Francisco sigue siendo, por mucho, el principal destino para invertir y desarrollar una startup de alta tecnología. Sin embargo, muchos de los recursos clave que existen en Silicon Valley están cada vez más disponibles en otros lugares; se está volviendo más fácil para los fundadores no estadounidenses el construir sus compañías en casa, sin tener que estar en Silicon Valley.

Para inversionistas y corporaciones, la gran conclusión es esta: Ya no pueden buscar únicamente en su patio trasero las startups, la innovación y los talentos que las impulsan. Los inversionistas de riesgo, acostumbrados a observar cerca de casa, necesitan ampliar sus horizontes y pensar, ver y actuar globalmente. Los directivos corporativos, especialmente aquellos en los Estados Unidos, están acostumbrados a sólidas fuentes locales de innovación, también deben concientizarse respecto a las startups e innovación global, conforme buscan atender amenazas competitivas y capturar nuevas fuentes de innovación. Los especialistas en tecnología y emprendedores alrededor del mundo pueden contar con mayores oportunidades en sus mercados de origen.

Para los creadores de políticas públicas, la lección es que la globalización del emprendimiento de alta tecnología y el capital de riesgo significan una mayor competencia. Los creadores de políticas en los Estados Unidos ya no pueden dar por hecho su tradicional liderazgo en innovación y startups. China y otras naciones también están ganando terreno rápidamente. Para los países que están emergiendo en la escena global, la globalización significa continuar e incluso expandir los recientes avances en educación, innovación e inmigración. Para el mundo en general, tener emprendedores con la habilidad de construir compañías en sus países natales podría eventualmente ayudar a atender la creciente desigualdad geográfica y las dinámicas de que el ganador se lleva todo que actualmente definen la geografía global de las empresas emergentes de alta tecnología.

Por supuesto, la innovación y el emprendimiento son juegos locales, no nacionales. Esto significa que los alcaldes y líderes de las ciudades deberían tomar el mando. Además, significa que las naciones deberían considerar devolver la responsabilidad de la innovación y las funciones de política económica al nivel local, especialmente ya que la mayoría de los países solo tendrán una o un puñado de ciudades que puedan competir en el escenario global. Sin embargo, esto no implica que los gobiernos deban darle dinero al capital de riesgo. En lugar de ello, significa invertir en universidades e innovación local, creando una mayor densidad local y generando talento de alta calidad. También significa trabajar con el sector privado, no solo para mejorar las condiciones que requieren las startups, sino para atender la creciente desigualdad económica que está ocasionando reacciones en contra de las grandes empresas tecnológicas en ciudades alrededor del mundo.

Richard Florida es profesor y director del Martin Prosperity Institute en la Rotman School of Management de la University of Toronto, y cofundador y editor general del CityLab de The Atlantic. Ian Hathaway es director de investigaciones del Center for American Entrepreneurship y académico sénior en la Brookings Institution.