20 febrero

Considera ser justo antes de conceder un horario flexible de trabajo

Cuando un empleado pide un horario flexible, puede estar tentado a decir que sí. Sin embargo, darle a una persona condiciones laborales a su medida puede percibirse fácilmente como favoritismo. Antes de decir sí (o no), hágase tres preguntas:

¿Qué está pidiendo el empleado y por qué? Si hay una razón legítima para la solicitud, será más fácil que los demás entiendan.

¿Me siento cómodo de comunicar este acuerdo a los demás miembros del equipo? Si no, es posible que ellos encuentren sospechoso el acuerdo.

¿Decir que sí hará las cosas distintas para los demás? Por ejemplo, si una persona negocia una carga de trabajo reducida, el resto del equipo podría tener que repartirse las tareas que ella ya no realizará.

Se ha demostrado que la flexibilidad incrementa el compromiso y la productividad de los empleados, así que debe tratar de conceder estos arreglos cuando le sea posible. Solo piensa con cuidado en el impacto sobre el equipo antes de hacerlo.

Adaptado de “How to Allow Flexible Work Without Playing Favorites”, de Elise Marescaux y Sophie De Winne.

La retroalimentación para los vendedores debe enfocarse en el comportamiento

Los gerentes de ventas muy ocupados tienden a dar mensajes cortantes a sus representantes: “Mejore y venda más”. Esta retroalimentación puede funcionar para algunos vendedores, pero no para la mayoría. En lugar de preguntar a sus representantes: “¿Qué tratos va a cerrar este mes y cómo podemos hacer que sucedan más pronto?”, hable con ellos sobre los indicadores que históricamente han generado ventas, tales como demostraciones, registros en línea, llamadas o reuniones a nivel de ejecutivos senior. Si se enfoca en la intención (“cierre tratos”), no le ayuda a cambiar su comportamiento. La retroalimentación asociada a indicadores podría sonar así: “Está rezagado respecto a sus colegas en conseguir juntas con clientes potenciales a nivel de vicepresidencias, y sabemos que esos contactos incrementan nuestra tasa de éxito de manera sustancial. Hablemos sobre la organización de sus clientes potenciales y qué podemos hacer para que el acceso sea el correcto”. Las conversaciones como esta empoderan a los representantes para saber dónde están parados y evaluar si están invirtiendo su tiempo y esfuerzo de la mejor manera.

Adaptado de “Find the Right Metrics for Your Sales Team”, de Frank V. Cespedes y Bob Marsh.

Resuelva un problema pensando en la peor solución posible

Si tiene que encontrar una nueva idea, deje de tratar de pensar en la mejor. En lugar de eso, imagina la peor idea posible: ¿Cuál sería la manera incorrecta de solucionar este problema? ¿Qué es lo que nuestros clientes de ninguna manera quieren? ¿Cómo podemos hacer enojar a todos nuestros accionistas? Intente descubrir ideas que harían que se rieran de usted (o incluso que le despidieran), y luego trabaje desde ahí para encontrar nuevas maneras de solucionar el problema. No siempre es fácil llevar a cabo este proceso, llamado “pensamiento incorrecto” o “pensamiento inverso”. Puede comenzar tratando de ver el problema como lo haría un principiante. ¿Qué sugeriría alguien que no sabe nada sobre el contexto? Cuando se da permiso de tener malas ideas, a menudo encuentra las mejores.

Adaptado de “To Come Up with a Good Idea, Start by Imagining the Worst Idea Possible”, de Ayse Birsel.

Recupérese de los reveses aprendiendo de ellos

La próxima vez que sienta que se equivocó soberanamente en el trabajo, evite la autoflagelación y piense en lo que puede aprender de ello. No interprete los reveses como “No tengo lo necesario para afrontar este reto”. En cambio, dígase a si mismo: “Aún no desarrollo las habilidades necesarias para eso”. Enmarcar el revés de esta manera no solo ayudará a su autoestima sino que también le permitirá reflexionar honestamente sobre qué salió bien y qué no. Ese entendimiento le ayudará a establecer metas de aprendizaje retadoras y experimentar con estrategias alternas. Puede asegurarse de que mantiene el modo de aprendizaje preocupándose menos por demostrar su capacidad para llevar a cabo ciertas tareas y enfocándose más en su desarrollo. Cuando enfrente un nuevo desafío, pregúntese: “¿Estoy en modo de aprendizaje en este momento?” La pregunta le prepara para mantenerse abierto a lo que pueda descubrir, en lugar de diagnosticar tus deficiencias.

Adaptado de “Good Leaders Are Good Learners”, de Lauren A. Keating et al.

19/02/2018. La próxima vez que sienta que se equivocó soberanamente en el trabajo, evite la autoflagelación y piense en lo que puede aprender de ello.
19/02/2018. La próxima vez que sienta que se equivocó soberanamente en el trabajo, evite la autoflagelación y piense en lo que puede aprender de ello.

Trabajadores independientes: siempre obtengan las condiciones por escrito

Una de las cosas más estresantes sobre trabajar de manera independiente es gestionar su flujo de efectivo. Es especialmente difícil si los clientes no pagan a tiempo. Puede evitar la mayoría de los problemas estableciendo un contrato antes de comenzar una asignación. No crea que un apretón de manos será suficiente, incluso si está trabajando con amigos. Los acuerdos informales son la fuente de casi todos los problemas de pago, así que asegúrese de que el alcance del proyecto, los términos del pago y las expectativas de ambos lados queden por escrito. Para proyectos pequeños una cadena de correos electrónicos a menudo bastará, pero para compromisos más largos debe obtener un contrato firmado. Tener una plantilla estándar de contratos que pueda modificar para los distintos clientes hará el proceso más fácil, y le ahorrará tanto tiempo como dolores de cabeza.

Adaptado de “How Freelancers Can Make Sure They Get Paid on Time”, de Rebecca Knight.