Por: GDA , El Mercurio/GDA/Chile.   13 febrero
El indicador que más cayó fue el del trabajo independiente en todos los grupos, así como también el de las trabajadoras de casa particular. En el grupo de personas mayores es más acentuado: una caída de 54% en el empleo de trabajadoras de casa particular y de 43% en el de trabajadores de cuenta propia. Fotografía: Ocean/Corbis.
El indicador que más cayó fue el del trabajo independiente en todos los grupos, así como también el de las trabajadoras de casa particular. En el grupo de personas mayores es más acentuado: una caída de 54% en el empleo de trabajadoras de casa particular y de 43% en el de trabajadores de cuenta propia. Fotografía: Ocean/Corbis.

En línea con lo sucedido en todo el mundo, el mercado laboral de los seniors estuvo marcado por una destrucción de empleos sin precedentes durante 2020, así como también por una salida masiva de personas de la fuerza de trabajo, ambas consecuencias de la emergencia sanitaria generada por el COVID-19.

Según explica Carmen Cifuentes, investigadora del Centro de Estudios Financieros ESE de la Universidad de los Andes, los datos que informa el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) muestran que la pérdida de puestos de trabajo fue más pronunciada en los jóvenes (15-24 años) y en los adultos mayores.

“Los ocupados senior se contrajeron en un 32% anual en promedio, desde la llegada de la pandemia, caída considerablemente superior a la registrada por otros tramos etarios”, señala, y agrega que en lo que respecta a la fuerza laboral senior, los datos indican que más de 160.000 personas de la tercera edad salieron del mercado en un año, evidencia de que, desde los inicios de la pandemia, es el grupo en el que más se ha contraído la fuerza de trabajo.

En efecto, y según confirma David Bravo, director del Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, la pérdida de empleo específicamente a julio de 2020 fue de 32% en el grupo de 60 años y más, mientras que en el grupo de 15 a 59 la caída fue de 21%, precisa el experto.

“El indicador que más cayó fue el del trabajo independiente en todos los grupos, así como también el de las trabajadoras de casa particular. En el grupo de personas mayores es más acentuado: una caída de 54% en el empleo de trabajadoras de casa particular y de 43% en el de trabajadores de cuenta propia”, detalla Bravo.

En tanto, en términos generales a partir de marzo se perdieron 2 millones de empleos, cuando se compara el trimestre diciembre - febrero con el mes más crítico de la pandemia, que fue julio. Los efectos por sexo: las mujeres se vieron desfavorecidas.

Felipe Berger, economista de Libertad y Desarrollo, comenta que al observar los datos por sexo, en el caso de los hombres la pandemia destruyó aproximadamente 118.000 empleos, mientras que en el caso de las mujeres se destruyeron casi 99.000 empleos.

“Ahora bien, si se analizan las cifras porcentuales, quienes se vieron más afectadas, fueron las mujeres de 65 años y más, con una destrucción porcentual de 41%. En el caso de los hombres dicho valor alcanzó un 36% de destrucción”, indica Berger.

Frente a los resultados, Cifuentes explica que la llamada “brecha de género de la pandemia” obedece, en este caso, al hecho de que en este segmento etario las mujeres no solamente tienen una mayor participación relativa en aquellos sectores económicos que se vieron más golpeados por la crisis sanitaria, “sino que también poseen una tasa de ocupación informal bastante elevada y significativamente superior a la de los hombres del mismo grupo de la población”.

Los sectores más golpeados

Cifuentes comenta que el desplome del empleo en general fue más marcado en aquellas actividades que se vieron más golpeadas por las restricciones de movilidad, es decir, aquellos que requieren la presencia física del trabajador, que involucran interacciones sociales o bien se ejercen mayoritariamente en la calle.

“Este fue el caso de los sectores “Comercio”, “Alojamiento y servicio de comidas” y “Construcción”. Algo similar ocurrió con los trabajos informales, ya que las medidas de confinamiento imposibilitan el ejercicio de la gran mayoría de estos”, dijo.

En tanto y si se mira por tipo de ocupación, Bravo precisa que el empleo que más cayó en general fue el del trabajo independiente, en todos los grupos, así como también el de las trabajadoras de casa particular.

“En el grupo de personas mayores es más acentuado: una caída de 54% en el empleo de trabajadoras de casa particular y de 43% en el de trabajadores de cuenta propia”, señala.

Hay que destacar que, según el INE, los mayores de 65 años se concentraron principalmente en las actividades de comercio, agricultura, ganadería y silvicultura, industria manufacturera, transporte y almacenamiento y actividades de servicios administrativos.

“En lo que respecta al tipo de ocupación, muchos de los seniors son asalariados privados (alrededor de un 40%), aunque parte importante de estos también son trabajadores por cuenta propia, categoría que, sabemos, se vio particularmente afectada por la pandemia”, dice Cifuentes.

Respecto a este punto, cabe destacar que en este grupo, el 40% de los ocupados mayores de 65 años son trabajadores por cuenta propia, cifra que a nivel nacional bordea el 20%.

Pre-COVID-19: el segmento senior iba al alza

Hay que destacar que el período previo a la crisis sanitaria fue uno de inserción creciente en el mercado laboral para las personas mayores, tanto para hombres como para mujeres.

Entre enero de 2016 y enero de 2020, los puestos de trabajo para ellos habían crecido en 3,3% anual, mientras que los de ellas lo hicieron en 6,1%, afirma Bravo.

Cifuentes, por su parte, precisa que a fines del 2016 los seniors representaban un 5,5% de la fuerza laboral total, cifra que al cierre del 2019 llegaba al 6%.

“Actualmente los adultos mayores representan solamente un 4,7% de la fuerza de trabajo nacional, reversión que sin duda se debe a los efectos de la crisis sanitaria”, afirmó.

Los desafíos

Al hablar de desafíos del mercado laboral senior, sin duda salta a la vista la brecha digital que poseen las personas mayores en cuanto al manejo de las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación), que se volverán imprescindibles en la medida que las empresas decidan mantener el trabajo a distancia post pandemia.

Cifuentes comenta que, deberían por ende, contemplarse capacitaciones en lo que respecta al uso de las TIC. “Otro desafío no menor guarda relación con la carencia de políticas públicas que tengan por objetivo facilitar la reinserción laboral o bien incentivar la contratación de los seniors.

No olvidemos que un elemento que les ha jugado en contra a los mayores de 65 años es el hecho de que los jubilados con contrato no pueden acogerse a la LPE (Ley de Protección del Empleo), lo cual significa que los puestos de trabajo de los seniors se encuentran menos protegidos, y se exponen a las desvinculaciones que se generan típicamente a partir de los menores flujos de ingresos de las empresas”, explicó.

Berger, por su parte, coincide en que los desafíos en materia laboral radican en contar con mejores políticas públicas que permitan una mayor participación de este segmento en el mercado del trabajo.

“El Sence cuenta con programas para tales cometidos, pero en muchos casos dichos incentivos son desconocidos por los empleadores, por lo cual se hace urgente que sean difundidos. Adicionalmente sería bueno ver otras agencias del Estado que cuenten con recursos más focalizados hacia este sector etario, permitiendo que ellos puedan emprender o bien emplearse en el mercado”.

Recuperación de los puestos de trabajo comenzó en julio

Pese a las consecuencias del COVID-19 en el mercado del empleo en el segmento de la tercera edad, se observa que a partir de julio comenzó la recuperación del mercado en general.

Según los datos del INE y el análisis de David Bravo, director del Centro UC de Encuestas y Estudios Longitudinales, si se construye un indicador de la recuperación de los empleos, se observa que a fines de año las personas menores de 50 habían recuperado el 51% de los empleos perdidos en la pandemia mientras que los de 60 y más habían recuperado el 34%.