Por: Fanny Ramírez.   6 mayo

El optimista ve la oportunidad en cada dificultad. Si esta pandemia nos ha traído un gran impacto en el ámbito social y económico, estamos ante una oportunidad para potenciar un gran cambio en el contrato social de nuestro país.

Para ello se requerirá de un gran liderazgo político y social. Es bien conocida la estrategia de política electoral: divide y vencerás. En las pasadas elecciones vivimos un proceso de fragmentación social sin precedentes, lo cuál venía a sumar al clima de descontento ciudadano provocado por la corrupción y la falta de transparencia de algunos representantes de la clase política.

Hace pocos días, el Centro de Investigación y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica (CIEP) publicó los resultados del último estudio de opinión sociopolítica. En este informe se indica que el respaldo a la democracia pasó de un 58% a un 76% y no sólo eso, sino que también aumentó la valoración política de las instituciones que históricamente son las peores calificadas: Gobierno, Asamblea Legislativa y Partidos Políticos.

Siendo estos datos producto de una encuesta que revela la percepción de la ciudadanía en una coyuntura particular, es importante tomar cartas en el asunto e iniciar un proceso de diálogo político, económico y social que permita capitalizar esta oportunidad en un fortalecimiento del contrato social del país.

Figuras emergentes

El liderazgo político no está determinado por un puesto o una investidura, muchos desearían que fuera tan sencillo como eso. El activo más importante del liderazgo es la confianza de otros actores ya que esto otorga legitimidad en la toma de decisiones.

Hoy requerimos un liderazgo que logre una comunicación asertiva con los sectores sociales y productivos del país; un liderazgo político capaz de establecer procesos de acción colaborativos para generar un cambio social y poder dar respuesta a los complejos retos que trae consigo la pandemia.

Es imperante que en estos momentos la comunicación política gubernamental fortalezca el liderazgo político de figuras emergentes que logren dar un respiro a la fractura social provocada en el pasado proceso electoral y del cual aún no nos recuperamos.

“Hoy requerimos un liderazgo que logre una comunicación asertiva con los sectores sociales y productivos del país”.

Fortalecer el contrato social significa lograr más confianza entre los actores, mejorar las relaciones y tener la capacidad de avanzar con una visión clara y unificada de desarrollo para el país, que nos permita hacer frente a los desafíos que enfrentamos, como sociedad ante esta crisis.