Por: Monserrat Guitart.   30 julio

En las industrias muy reguladas, como la bancaria, pareciera haber muy poco lugar para cambios. Sin embargo, la competencia entre las entidades financieras es cada vez más feroz, no solo por la entrada al país de grandes jugadores extranjeros, sino también por los servicios que cada una ofrece.

En esa búsqueda de nuevos servicios o paquetes que sean más atractivos, la tecnología juega un papel muy importante y la idea de una entidad financiera sin locales de atención al público es ya una realidad en países como Argentina y Estados Unidos.

¿Qué lo hace posible? La tecnología, que tiene como objetivo mejorar y desarrollar servicios financieros basados en la innovación tecnológica, y por la unión de las dos palabras se llama Fintech.

Para el usuario esto trae, al menos, dos beneficios: rapidez en las transacciones debido a que no hay que desplazarse hasta la sucursal, no se requiere hacer filas y se reduce la intermediación. En segundo lugar, a mi entender el más importante, reducir los costos operativos, lo que impacta en menores tasas de interés. En síntesis, permitiría al cliente obtener dinero más barato, lo que no solo impactaría en su bolsillo sino también en la economía del país.

Banca online, negociación de activos, financiamiento, asesoramiento online, monedas digitales, como Bitcoin y Ethereos, pagos y transacciones, pagos online, etcétera. Las combinaciones de servicios son casi infinitas y, además, permiten incorporar nuevos jugadores al ecosistema financiero que no son necesariamente las tradicionales entidades financieras, PayPal es un ejemplo de ello.

Este fenómeno plantea desafíos a las autoridades reguladoras y al esquema legal del país, por una simple razón: la tecnología siempre es más rápida que el derecho. En nuestro país, sin entrar en la regulación bancaria, debemos al menos ocuparnos lo antes posible de los siguientes temas: la firma digital y la protección de datos personales.

“La penetración de Internet en los hogares y de telefonía móvil, influye en la adopción y uso de estos servicios financieros. En ese contexto, el avance de la agenda digital tal como lo ha señalado la OCDE nos pone en el camino correcto”.

Respecto de la firma digital, el sistema ligado a un hardware especifico y la existencia de una única entidad certificadora han atentado contra la adopción masiva de la misma. La firma digital es necesaria para Fintech puesto que permitiría validar la identidad de la persona de un modo aún más seguro, por ejemplo, a la hora de firmar contratos y poder reclamar su cumplimiento en los Tribunales.

En cuanto a privacidad, el camino iniciado en Costa Rica con la sanción de la Ley 8.968 en el 2011, basándose en la ley española de 1999, debe avanzar hasta la adopción de nuevos estándares como los del Reglamento General de Protección de Datos vigente en la Unión Europea, vigente desde el 25 de mayo de este año y que se ha reflejado ya en los Estándares de Protección de Datos Personales para los Estados Iberoamericanos, de la Red Iberoamericana de Protección de Datos, con la participación de Costa Rica.

Aplicando los principios de responsabilidad y transparencia contenidos en esta declaración, las empresas están obligadas a adoptar mejores prácticas sin que esto impida el uso de los datos, minimizando los riesgos para el usuario y logrando un mejor equilibrio entre el derecho del titular de los datos y la necesidad de la empresa de contar con la información de los mismos.

Adicionalmente, la penetración de Internet en los hogares y de telefonía móvil, influye en la adopción y uso de estos servicios financieros. En ese contexto, el avance de la agenda digital tal como lo ha señalado la OCDE nos pone en el camino correcto.

Estamos seguros que puede haber resistencias, que el trabajo del legislador y los operadores jurídicos será arduo, que las autoridades reguladoras deberán adecuar su manera de proceder, y las entidades públicas tendrán que trabajar de la mano del sector privado y que la infraestructura es fundamental, pero aun así el esfuerzo vale la pena, pues el ahorro en la intermediación y la inclusión de más consumidores al mercado financiero, impactaran en la economía del país.