Por: Carlos Cordero Pérez.   9 septiembre
Aida y Marvin recibieron en 2012 el premio pymes de la Cámara de Comercio en innovación. (Foto cortesía Floristería Marvin)
Aida y Marvin recibieron en 2012 el premio pymes de la Cámara de Comercio en innovación. (Foto cortesía Floristería Marvin)

Los negocios pueden obtener más de lo que sospechan del comercio electrónico, en particular en esta época de incertidumbre y desconfianza de los consumidores.

El ejemplo es la Floristería Marvin que ajustó la operación, se ubicó en un local más cómodo y creó su tienda en línea para alcanzar a todos sus clientes precisamente cuando la situación económica de Costa Rica cambiaba.

La floristería fue fundada por Marvin Murillo hace 26 años y desde hace 13 comparte su gestión con Aida Mathiew, desde que se casaron en esa época.

Apenas se conocieron Marvin le enviaba constantemente flores a la oficina donde ellas trabajaba como asistente administrativa.

Ya juntos Aida se incorporó al negocio ayudando en la parte administrativa, mientras él se mantenía haciendo lo que más le gusta y conoce, trabajando en los arreglos florales.

“Él es un artista”, dice Aida.

La especialidad de la casa: el arte de la floristería. (Foto cortesía Floristería Marvin)
La especialidad de la casa: el arte de la floristería. (Foto cortesía Floristería Marvin)

Tienen dos hijos, Tomás de tres años y Aimar (nombre formado de Aida y Marvin) de cinco años.

Fue ella la que también llevó la floristería a las redes sociales e Internet, primero con un sitio web básico.

Cuando lo inauguraron los bancos colaboraban poco con las pequeñas empresas para que instalaran su página electrónica.

El BAC Credomatic les pedía antes $50.000 de depósito para poder instalar la pasarela de pago y que los clientes pudieran cancelar sus compras con tarjetas.

Otros bancos les ponían tantos peros que era descorazonador.

“Casi que era mejor que nos hubieran dicho que no querían ayudar”, reclama Aida.

¿Cómo hacían las ventas en el sitio web?

Los clientes hacían el pedido y daban los datos de las tarjetas con una confianza absoluta, de esa que hoy no se puede tener ni con los familiares.

En la Floristería tomaban los datos y con eso los incluían en el datáfono para hacer el trámite.

Aida asegura que nunca guardaron la información de ningún cliente ni de sus tarjetas.

La empresa tiene 25 colaboradores. (Foto cortesía Floristería Marvin)
La empresa tiene 25 colaboradores. (Foto cortesía Floristería Marvin)

Por supuesto, tenían clientes que compraban desde hacía muchos años.

La ventaja era que la mayor parte de las ventas eran directamente en las floristerías.

Ella se encargó de las cuentas por cobrar, de los pagos, de la planilla y de las cuatro tiendas que en ese momento tenían: en el Paseo Las Flores, Heredia, que aún opera, la de Moravia y la de Curridabat, que cerraron después, y el antiguo local central en Sabana Sur.

En este último ya no había espacio ni parqueo. Más de una vez Aida, Marvin o alguno de los colaboradores tuvo que salir a mediar entre clientes que discutían afuera debido a algún roce por el espacio o en el movimiento de sus automóviles.

Los vehículos para las entregas de la Floristería también tenían que dejarlos en espacios alquilados, lo que generaba costos adicionales.

Buscaron entonces una propiedad y la encontraron frente al Hotel Auténtico, en Sabana Este, a la vuelta de Telecable y del restaurante Fogo Brasil.

Les costaba más de $1 millón.

Tenían seis meses para conseguir el financiamiento, hacer valer la opción de compra y no perder la inversión que habían hecho ya, remodelándolo y decorándolo, por $25.000.

Los trámites bancarios iban y venían, Aida estaba embarazada y el plazo se iba agotando.

Hasta los propietarios –que vivían fuera del país en ese momento– regresaron para firmar la compra o hacerse cargo de la casa y el terreno.

Exactamente unos días antes de la fecha límite el banco les dio el visto nuevo al crédito.

Aida lo recuerda todavía: 30 de octubre del 2014. Se le quedó grabada la fecha.

Ahora tenían que hacerle frente a la deuda con el banco.

Entre las decisiones que tuvieron que adoptar estuvo el cierre de las floristerías de Moravia y Curridabat. En Heredia se mantenía, porque el local es propio.

El desafío era mantener a los clientes del este de San José y que no bajaran los ingresos, para lo cual se dio un paso fundamental con la remodelación del sitio web.

El negocio tiene 26 años y ya había probado un sitio web, que luego remodeló con la nueva plaforma para tiendas en línea. (Foto cortesía Floristería Marvin)
El negocio tiene 26 años y ya había probado un sitio web, que luego remodeló con la nueva plaforma para tiendas en línea. (Foto cortesía Floristería Marvin)

Aquí optaron por la plataforma de la empresa Nidux.

Los tiempos han cambiado.

Los bancos ya ofrecían facilidades para utilizar la pasarela de pagos en línea.

Las plataformas no requerían programación, estaban en la Nube (a través de Internet) y sólo había que subir las fotos y la información de los arreglos.

También había que cambiar el chip de cómo funcionaba ahora todo, pues ya no era necesario destinar tiempo para ayudar a los clientes a hacer la compra.

Ellos ingresan a la página, eligen el arreglo que desean y pagan en línea.

La capacitación del personal ahora era clave, pues hay que enfocarse en la entrega de los pedidos dónde y cuándo el cliente lo exige.

Como el sitio es responsivo (se puede ver y utilizar con facilidad en cualquier dispositivo) los clientes pueden comprar desde su celular, estando en media calle.

En las compras, además, se generan las facturas electrónicas.

Todo el proceso quedó automatizado.

Incluso la plataforma tiene la opción de conectarse a los perfiles de redes sociales de la Floristería, a través de las cuales también pueden comprar los clientes.

Otras plataformas en el mercado ofrecen servicios similares para quienes deseen tener una tienda en línea y se ajustan a los presupuestos disponibles.

Es un mundo totalmente diferente, práctico y que ejercita la agilidad permanentemente. Cambia la velocidad del negocio.

Lo comprobó la hija de Aida y Marvin.

Aimar, la hija de Aida y Marvin, haciendo el arreglo floral que se vendió en 20 minutos por redes sociales. (Foto cortesía Floristería Marvin)
Aimar, la hija de Aida y Marvin, haciendo el arreglo floral que se vendió en 20 minutos por redes sociales. (Foto cortesía Floristería Marvin)

El día que Aida estaba en un evento de comercio electrónico en el Centro de Convenciones, Aimar hizo en la Floristería un arreglo floral.

A Aida le llegó la foto de Aimar haciendo el arreglo. La subió al historias de Facebook y en menos de 20 minutos ya el arreglo lo habían comprado alguien.

No sabían ni cuánto cobrar y tuvieron que ponerle precio.

Marvin recordó en ese momento que él vendió su primer arreglo hasta los 15 años.

Aimar tiene guardado el dinero que se ganó con el arreglo y ahora más bien pide que cuando la dejan hacer otro para que lo suban a redes sociales.

La Floristería actualmente tiene un total de 25 colaboradores, incluyendo a Aida y a Marvin, y pese a la situación económica del país no han dejado de vender.

La actividad se intensifica en temporada alta: 14 de febrero, Día de la Madre y diciembre, por los eventos.

También es muy activa la venta de arreglos para funerales, ya que los usuarios buscan de emergencia hacer el pedido y encargar en línea la entrega.

El cliente pasó de llamar por teléfono a las redes sociales, a WhatsApp y a compra en el sitio, incluyendo a través de los chats.

Ella estima que con la nueva plataforma, incluyendo las redes sociales, venden el doble en línea que antes con el viejo sitio web y que las compras en línea representan la mitad del total que se genera.

Aida dice que las manifestaciones, las huelgas y los bloqueos, que ocurren desde hace un año, así como que el mayor cuidado que le da la gente a sus gastos obliga a dedicarse más para mantener el negocio.

Y en eso la tienda en línea y las redes sociales son las herramientas que les están ayudando.

“Las ventas no han bajado”, asegura Aida. “Ahora es distinto”.