Por: Carlos Cordero Pérez.   15 abril
La multinacional llegó a Costa Rica en 1997 con una planta de ensamblaje de productos de alta tecnología que impulsó el crecimiento de las exportaciones. (Foto archivo)
La multinacional llegó a Costa Rica en 1997 con una planta de ensamblaje de productos de alta tecnología que impulsó el crecimiento de las exportaciones. (Foto archivo)

La reapertura de la planta de ensamblaje y pruebas de Intel en Costa Rica, prevista para el segundo semestre de este 2021, sigue en su fase de preparación en diferentes áreas, que incluyen logística, servicios, comercio exterior y recursos humanos.

En la contratación de personal ya se envió nuevo personal a entrenar en Asia, pero la firma mantiene 214 vacantes, que comprenden nuevas plazas para las plantas y para los centros de Investigación y Desarrollo y de Servicios Corporativos.

“No se están construyendo instalaciones adicionales”, respondió Timothy Scott, gerente de asuntos gubernamentales y relaciones públicas de Intel Costa Rica. “Al final del año se tendría un nivel de empleo similar al de 2014, cuando se tenían 2.700 personas”.

La compañía estadounidense invertirá $350 millones para reiniciar operaciones de manufactura en Belén y contratará a 200 personas. En forma paralela, a finales de marzo anterior anunció que construirá dos nuevas fábricas en Arizona para responder a la demanda global en tecnología.

Paralelamente, estas nuevas operaciones le permiten responder a los problemas de logística desde Asia y al pulso comercial entre Estados Unidos y China, que se mantienen con la Administración Biden. En la mira se encuentra también mantener la posición de la firma en el mercado mundial de chips y avanzar con soluciones de cara a la llamada Cuarta Revolución Industrial.

“La fecha exacta no se conoce actualmente, pero sí que se empezará a operar en la segunda mitad del 2021”, aseguró Timothy Scott, gerente de asuntos gubernamentales y relaciones públicas de Intel Costa Rica. (Foto Jeffrey Zamora / Archivo)
“La fecha exacta no se conoce actualmente, pero sí que se empezará a operar en la segunda mitad del 2021”, aseguró Timothy Scott, gerente de asuntos gubernamentales y relaciones públicas de Intel Costa Rica. (Foto Jeffrey Zamora / Archivo)
Preparación de plantas

Intel Costa Rica utilizará las instalaciones que ya habían albergado a sus plantas CR1 y CR2 desde 1997 hasta 2014. Desde hace siete años esas áreas fueron ocupadas por los centros de servicios corporativos y de Investigación y Desarrollo, que incluye el laboratorio de innovación.

El personal, equipos y mobiliario del Centro de Servicios se reubican. Donde está el Centro de Investigación y Desarrollo —que ocupaba una parte del espacio— se compartirá el área, con una separación para cumplir los requerimientos propios de cada operación y en especial de cuartos limpios. “Se maximizan espacios”, dijo Scott.

En el ámbito de las instalaciones, también se reactivará la zona que operó hasta 2014 como centro de distribución y que desde ese momento no se ocupaba del todo. Este no es una simple bodega. Está conectado a otros centros similares de Intel en otros países para la gestión de inventarios. Incluso las áreas de mercadeo y ventas a nivel corporativo realizan sus propias revisiones para efectos de comercialización.

Servicios y facilidades

Parte de la hoja de ruta para la reapertura de la operación es asegurar los servicios públicos requeridos para la fábrica. Los equipos de Intel trabajan, en conjunto con funcionarios de energía del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), en el análisis de la calidad y en las “oportunidades de mejora” del servicio con el objetivo de asegurarse de la consistencia de la electricidad.

Se analizan también los servicios de agua y aire acondicionado, en este caso con suma atención en el control de partículas para evitar contaminación de los productos.

En cuanto a Internet, el país cuenta con mejores condiciones que en el periodo de 1997 a 2014 en conectividad internacional, a través de los cables submarinos en el Caribe, el Pacífico y las redes de transporte de fibra óptica terrestres hacia Panamá (por donde pasan varios cables submarinos) y otros países de la región (que cuentan con salidas internacionales).

Scott dijo que para la reapertura de la planta no se tiene que contratar capacidad extra. A nivel interno se utilizan redes y equipos de conectividad wifi de última generación, que resulta ser funcional para los requerimientos establecidos.

Importación de equipos

Se inició la importación de equipos para la planta de ensamblaje y pruebas, lo cual probablemente se acelerará en los próximos meses. Aquí se fabricarán productos para servidores, pero no están definidas las familias de chips de Intel que se ensamblarán.

Por esa razón, buena parte de los equipos a traer se van definiendo conforme se establezca la “hoja de ruta” de productos que saldrán de las plantas de Belén.

A diferencia de los equipos utilizados hasta 2014, los nuevos son más automatizados.

En esta área también se contemplan requerimientos de infraestructura de tecnologías de información y comunicaciones, incluyendo centro de datos, por el monitoreo permanente que se establece sobre los procesos, los resultados de las pruebas y la producción.

Hay que considerar que en Costa Rica se implementará el ensamblaje y las pruebas de productos. Los componentes ya vienen “cortados” o listos. En otras fábricas —como las que se construirán en Arizona— se crean las obleas de silicio, que es el proceso previo.

La planta producirá chips para servidores y tendrá 200 personas, inicialmente. (Foto para EF)
La planta producirá chips para servidores y tendrá 200 personas, inicialmente. (Foto para EF)
Comercio exterior

Intel también debe garantizar la fluidez tanto en la importación de equipos y materia prima como en la exportación de los chips. La tarea en la exportación también contempla los trámites de introducción de los productos en los diferentes destinos, que son países cercanos pues la operación se reabre bajo el concepto de nearshore para mercados del mismo uso horario o adonde la logística es más rápida.

“Se busca llevar el producto lo más cerca y rápido, con el menor costo para el consumidor”, explicó Scott. “El proceso de reapertura se planeó antes de la pandemia. Lo que la pandemia cambió fue el incremento de la demanda”.

Contratación

Desde el inicio la firma anunció que contrataría 200 personas para esta operación. Scott respondió que, como los equipos que se tendrán son más automatizados, se requiere personal con diferentes competencias.

Las contrataciones ya se iniciaron, así como los procesos de inducción. Incluso hay nuevo personal que, luego de la inducción, viajó a las plantas de Intel en China y Malasia para el respectivo entrenamiento.

Scott indicó que hay plazas abiertas para la planta (unas 122). También hay vacantes para el Centro de Investigación y Desarrollo (45) y también en el Centro de Servicios Corporativos (39) en áreas de ingeniería, gerencia, calidad, finanzas e Internet de las cosas, entre otras.

Certificación de las plantas

El inicio de la operación se realizará a los pocos días que la compañía dé el visto bueno. Para esto se realiza un proceso de certificación, pues se debe garantizar que la operación y la producción cumplen con la estandarización (“copias exactas”) establecida por Intel.

Se espera que al finalizar el año se estabilice el nivel de producción (lo que se conoce como la rampa). El crecimiento de la fabricación y exportación de chips dependerá de la demanda. “La fecha exacta no se conoce actualmente, pero sí que se empezará a operar en la segunda mitad del 2021”, aseguró Scott.