Diego Cardoza ingresó a Codisa cuando la reconocida firma comercializaba sistemas gerenciales. Luego participó en la creación del centro de datos (datacenter), que en la actualidad enfrenta una nueva etapa con la eclosión de la inteligencia artificial (IA).
De formación ingeniero industrial y graduado de la Universidad de Costa Rica, el ahora gerente de IFX Codisa Costa Rica se integró como gestor para implementar sistemas de calidad de software. En aquel momento, ya operaban las dos primeras torres del parque tecnológico, enfocadas en la continuidad de negocios.
Pronto Cardoza se convirtió en gerente de operaciones con la responsabilidad del proyecto del datacenter, inaugurado en 2006. Desde ahí vio la evolución del mercado local, que no se detiene. “Estamos planificando la nueva expansión”, dijo Cardoza.
En la actualidad, la industria se encamina a una nueva ola con la expansión de soluciones basadas en analítica avanzada, automatización e IA, lo que requiere infraestructura con mayores capacidades y transformaciones en servicios y tecnología.
“En los últimos meses hemos visto un aumento sostenido en consultas y proyectos asociados al uso de IA”, dijo Marco Meza, director de negocios de Racsa. “La demanda por infraestructura continuará creciendo conforme más empresas integren IA en sus procesos operativos y en la relación con sus clientes”.
El mercado de datacenters experimenta un fuerte crecimiento impulsado por la IA, según Gartner, IDC y BCG. A nivel global se espera que la inversión en este sector alcance $691.600 millones en el 2030, con tasas de crecimiento anual de casi 11%. En América Latina, crecerá 26% por año, duplicándose a $14.300 millones para 2030.
Evolución
Cuando Codisa inauguró el datacenter en Llorente de Tibás las empresas e instituciones tenían “centros de datos” en sus propias instalaciones para los softwares instalados y sus redes internas. Ya vivían la presión para incorporar Internet, sus incipientes sitios web y almacenar una cantidad creciente de datos.
Poco a poco pasaron a tener servidores en un sitio externo que les garantizara un funcionamiento superior al 99% y múltiples rutas de distribución de energía, refrigeración activas-pasivas y conectividad. El mercado maduró.
La oferta de servicios se expandió. Además de IFX Codisa y Radiográfica Costarricense S.A. (Racsa), en este mercado compiten el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), Itech Soluciones, Cost IT Services, Rack Nation Datacenter y Continum Datacenter, ubicado en Guanacaste.
Al principio predominaron los servicios de colocación (colocation), donde los clientes instalan sus servidores en el datacenter. Luego pasaron a almacenamiento (storage) y la nube, incluyendo servicios de software (SaaS) e infraestructura (IaaS).
En los siguientes años creció la demanda con la digitalización y los servicios en línea. La pandemia obligó a la migración de casi todos los softwares corporativos a la nube.
Salto a la IA
La IA marca otro salto adelante. El cambio actual obliga a replantear la capacidad de procesamiento y la tecnología requerida con más rapidez.
En Estados Unidos y Europa las grandes firmas tecnológicas corren a construir y ampliar las instalaciones de datacenter, con altos consumos de energía. A nivel local, la demanda determina la habilitación de servicios.
Los centros de datos de IFX Codisa en apariencia son los mismos que hace 20 años. Pero la operación se duplicó, la oferta pasó de 5 a 24 soluciones con la adquisición de la firma colombiana IFX y el portafolio se fortaleció con otras adquisiciones en Costa Rica: ADN Datacenter, Luminet, Gold Data y, la más reciente, Reico.
En el primer datacenter de IFX Codisa se encuentra el mismo cuarto de control y la sala de reuniones de 2006. En la planta baja están los mismos cuartos de servidores y el pasillo con un ligero quiebre que revela la estructura antisísmica del búnker. Afuera, las estaciones de energía.
En la segunda torre, el primer piso alberga en diferentes espacios los cuartos con racks, gabinetes y servidores, cuyo único signo de vida es el ritmo frenético de luces parpadeando, y un generador eléctrico que parece una locomotora antigua, que se enciende periódicamente para asegurarse que opera perfectamente. En el segundo piso, están las instalaciones de los equipos de soporte de los clientes, donde también realizan prácticas de crisis.
Solo una pila de equipos nuevos de una reconocida marca de fabricantes estadounidense de computadoras y servidores, todavía en sus empaques, advierte sobre el cambio que se está operando.
Son los nuevos sistemas que ingresan poco a poco, en especial las unidades de procesamiento gráfico (GPU, por sus siglas en inglés), que son claves para la IA.
En la actualidad, una décima parte de los clientes solicitan capacidades para correr localmente y en nubes privadas los sistemas analíticos y los de procesamiento de grandes volúmenes de datos, gestión documental, soporte interno, asistentes inteligentes, bots de automatización y sistemas de transcripción de voz.
En este último caso, se trata de servicios de centros de llamadas que requieren pasar de audio a texto las comunicaciones con los clientes. Es un sistema de alta demanda, pues almacenar un archivo de audio requiere un espacio 2.000 veces mayor que en texto.
Las compañías que tienen contratos con OpenAI, Microsoft, Google o Anthropic para usar sus plataformas (ChatGPT, Copilot, Gemini, Claude, entre otros) demandan correr estos sistemas a nivel local y en servicios de nube privada. Así tendrían menor latencia, reducirían el tiempo de respuesta y obtendrían la privacidad que necesitan de la información corporativa.
Algunos sectores van más apuntados, como banca, comercio al detalle y telecomunicaciones. El interés del mercado crece.
“Lo relevante es que hay una cantidad mucho mayor de organizaciones en fase de exploración o pilotos, por lo que esperamos que ese porcentaje aumente significativamente en los próximos años”, dijo Meza, de Racsa.
Para los centros de datos eso implica preparar la infraestructura y aumentar portafolio de servicios, capacidades de cómputo, almacenamiento, gestión de datos, conectividad de alta capacidad, entornos híbridos, ciberseguridad, consumo de energía y mecanismos de enfriamiento para cargas intensivas de datos, procesamiento y respaldos. También, alianzas con proveedores y socios.
Todo para posicionarse como habilitadores tecnológicos. En esto, el país llevaría ventaja a nivel regional.
“Costa Rica tiene potencial para brindar servicios de IA”, dijo Cardoza. “Pero hay retos en las condiciones que se requieren. Con la infraestructura actual, se puede dar respuesta a la demanda a mediano plazo. Por eso, estamos planificando la nueva expansión”.
