Las autoridades del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) aclararon que el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) tiene la capacidad suficiente para atender el consumo del país, descartando cualquier riesgo inmediato de racionamientos o cortes de energía.
El pronunciamiento del Instituto responde a las declaraciones del presidente de Panamá, José Raúl Mulino, quien el 21 de mayo de 2026 anunció que ya no vendería más energía al país.
Con una breve frase que resonó en toda la región: “Por lo pronto, no hay venta de energía a Costa Rica. Así de sencillo”.

Abastecimiento local y plan de contingencia
Marco Acuña, presidente ejecutivo del Grupo ICE, aseguró que Costa Rica no está comprando electricidad a Panamá y que tampoco tenía previsto hacerlo durante el 2026.
Según el jerarca, el país cuenta con suficientes reservas energéticas para abastecer la demanda nacional en su totalidad.
Además, Acuña señaló que la institución dispone de un plan de contingencia estructurado para enfrentar los efectos del fenómeno de El Niño en 2027, el cual está diseñado para ejecutarse sin depender de importaciones eléctricas de países vecinos.

El presidente ejecutivo agregó que Costa Rica y el ICE continuarán actuando bajo las reglas del Mercado Eléctrico Regional (MER), sustentado en un tratado internacional entre las naciones centroamericanas.
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El origen comercial del choque diplomático
La decisión de Mulino no surgió de la nada. Tiene sus raíces en una disputa comercial iniciada en 2019, cuando Panamá impuso barreras de entrada a productos agropecuarios costarricenses, afectando la exportación de lácteos, carnes de res, cerdo y pollo, fresas y piñas.
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Costa Rica elevó el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).
El panel del organismo emitió su informe final en octubre de 2024 (distribuido formalmente en diciembre de ese año), recomendando a Panamá adecuar sus restricciones sanitarias a sus obligaciones internacionales.
En diciembre de 2024, Costa Rica obtuvo un fallo favorable que declaró inválidas las restricciones panameñas.
Pese a la resolución, Panamá no levantó los bloqueos y en enero de 2025 anunció una apelación.
Esta maniobra mantiene la controversia sin resolución definitiva ni plazo definido, ya que el Órgano de Apelación de la OMC lleva inoperante desde 2019 por la falta de nombramiento de sus miembros.
Escalada en las tensiones
El estancamiento del proceso motivó a la recién llegada presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, a elevar públicamente el tono del reclamo, lo que desencadenó que Mulino respondiera con la carta más impactante que tenía a mano: el cierre del grifo eléctrico.
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El 15 de mayo, Fernández instruyó al canciller, Manuel Tovar, a poner en marcha “una estrategia bilateral y sentar una mesa de trabajo que tiene que dar resultados”.
En esa misma línea, ordenó activar mecanismos de presión internacional apoyados en el fallo favorable de la OMC.
Al día siguiente, el 16 de mayo, la mandataria fue un paso más allá y solicitó públicamente “acciones internacionales” para hacer valer dicha resolución.
“Yo estoy del lado de los productores costarricenses y no vamos a consentir ningún desequilibrio en la comercialización y exportación de los productos de nuestro país”, añadió la presidenta.
El peso de Costa Rica en el Mercado Eléctrico Regional
A pesar de la coyuntura y de que, según datos del informe anual del MER publicados por la agencia EFE, Costa Rica importó 687,4 GWh de electricidad panameña durante 2024, el país mantiene su liderazgo en la región.
Las cifras reflejan que Costa Rica continúa siendo el principal exportador de energía del istmo, ostentando una participación del 49,8% del total negociado en el mercado regional. Le siguen de lejos Guatemala, con un 29,9%, y Panamá, con un 11%.
