En la esquina diagonal a la sede central de la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit), en Barrio Tournón, se destaca un nuevo edificio. Es el Centro de Innovación y Tecnología (CIT) que opera desde abril pasado y reúne, en formato de coworking, a docentes, emprendedores y mentores.
“Queremos responder a los desafíos del país“, dijo Dennis Petri Krijnen, director de investigación aplicada del CIT.
Petri es especialista y apasionado por la investigación desde su maestría en política comparada del Instituto de Estudios Políticos de París y su doctorado en humanidades de la Universidad Libre de Amsterdam. En 2020 se integró a la carrera de relaciones internacionales de la Ulacit para un curso sobre geopolítica del Oriente Medio.
Luego fue convocado para formar parte del CIT, dada su experiencia en el diseño de proyectos de investigación, metodologías innovadoras de recolección de datos y estudios en diferentes áreas, entre ellas políticas de desarrollo. Su rol es impulsar estudios que apoyen y se conviertan en insumos para el sector empresarial y los emprendimientos.
“Puede llegar cualquier persona que tenga una idea”, dijo Allan Matarrita, director de emprendedurismo del CIT. “Aquí te recibo si tienes una idea, aunque sea en una servilleta. No necesito nada más. A veces lo que necesitan es de alguien que lo escuche y le dé retroalimentación”.
Matarrita cuenta con amplia experiencia en desarrollo de negocios. La mitad de su carrera la dedicó a la creación de empresas, primero con Quantic y un canal streaming de comedia en vivou, en Costa Rica, y después con The Sonar Company, en Estados Unidos.
Sonar desarrolló una solución para juegos y entretenimiento en los móviles de quienes asisten a eventos deportivos como los de la NBA. De hecho, se usó en el Tour de París. Sonar se convirtió en Audazzio y fue adquirida en parte por Comcast NBC Universal en 2022.
De regreso al país, Matarrita se incorporó a varios programas de startups y, desde mayo pasado, a la red de inversionistas Costa Rica Angels.
Ingresó a la Ulacit en enero de 2025 como docente del curso de Innovación, Tecnología y Emprendimiento, heredero de un curso sobre creación de empresas impartido durante 12 años y que deben cumplir todos los estudiantes de diferentes carreras.
Su rol es desarrollar spin-off (empresas independientes) basados en investigaciones (lo que se conoce como Deep Tech), un modelo que se diferencia de las startups convencionales basadas en aplicaciones “superficiales”. La meta es que superen el llamado Valle de la Muerte, donde 8 de cada 10 nuevas empresas cierran en sus primeros tres años.
No es un desafío menor. En 2025, un informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) y la Cámara de Industrias de Costa Rica, entre otras entidades, corroboró las principales barreras, como la falta de apoyo y de financiamiento.
Proyecto en operación
La creación del CIT fue relativamente rápida. A inicios de 2026, la presidenta de la Ulacit, Silvia Castro, convocó a Petri y a Matarrita para articular la idea de impulsar la transferencia tecnológica y la aplicación social del conocimiento generado en la universidad, en particular con los proyectos de negocios.
El curso a cargo de Matarrita terminaba cada cuatrimestre con una competencia y un premio de $1.000 de capital semilla para los mejores. Además, se creó el Startup Supernova, un club que reúne varias iniciativas, algunas en proceso de levantamiento de capital y otras que participaron en competencias en Guatemala, Colombia y Miami.
También la Universidad de Costa Rica y el Instituto Tecnológico redirigen proyectos de investigación docente y de estudiantes a sus centros de creación de empresas para el desarrollo de spin-off.
“Como universidad privada tenemos ventajas enormes, en especial la agilidad para lograr la transferencia tecnológica”, dijo Petri. Hace tres meses empezó a operar el CIT.
El área de investigación se concentra en cuatro observatorios temáticos: emprendimiento; innovación y competitividad; sostenibilidad; calidad institucional y cohesión social. Tiene investigaciones en camino en productividad, competitividad, semiconductores y sostenibilidad. En el primero se documenta la experiencia de la incubadora.
Los resultados se publican en un repositorio institucional disponible en la web de la Ulacit y en informes, libros y revistas científicas, como insumos para los tomadores de decisiones a nivel político y empresarial.
En la actualidad se cuenta con una red de 30 personas, entre investigadores externos y docentes de la Universidad, que dedican una parte de su tiempo. En 2027, se lanzará un doctorado en investigación y estadística para fortalecer este esfuerzo.
En el fondo, se tienen en mente experiencias como las de la Universidad de Stanford, California, o del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Hace un mes, el CIT participó en la conferencia de la University Industry Innovation Network, que reúne a más de 500 centros de educación superior del mundo con centros de transferencia tecnológica.
“La idea es que el CIT esté lleno de investigadores, emprendedores, pasantes y profesores internacionales que nos visiten durante cuatro o seis meses”, dijo Petri.
El área de emprendimiento enfoca su trabajo en empresas emergentes y proyectos de valor agregado a partir de las investigaciones del CIT. Pero lo fundamental es la identificación del talento humano.
“Hay mucha energía en la gente joven, pero sin acompañamiento empresarial sus ideas se quedan en solo ideas”, advirtió Matarrita.
La planificación de las primeras convocatorias se realizó en mayo pasado. También se empezó a operar con 30 estudiantes del Startup Supernova, quienes son becados y cumplen los requisitos definidos a nivel académico y con sus proyectos. Sus iniciativas son en comercio electrónico, plataformas de inteligencia artificial y aplicaciones de educación financiera, entre otras.
El proceso sigue la línea tradicional de incubación: desde la idea y las validaciones, pasando por el desarrollo de una demo y hasta la preparación de la presentación final ante inversionistas.
En el CIT acceden a tutorías, herramientas, servicios compartidos (legales y contables, por ejemplo), talleres de capacitación y acciones de acceso al financiamiento y de articulación con el sector privado.
En este campo, en setiembre próximo se realizará un concurso enfocado en retos de innovación, donde empresas de distintos sectores plantean sus necesidades y los emprendedores proponen soluciones que luego se convierten en negocios.
Los proyectos con mayor nivel de desarrollo deben cubrir un costo mínimo, que está por definirse. Lo central es recibir propuestas, incluso de personas fuera de la universidad. Interesan también ideas en biotecnología, biomedicina, ingeniería en materiales y semiconductores.
