Por: María Fernanda Cisneros.   18 junio

Los salarios de la parte alta de la pirámide de trabajadores del Banco Central de Costa Rica (BCCR) han sido cuestionados en muchas ocasiones, por considerar que son más que cuantiosos o inclusive, que crecen de forma desmedida.

La autoridad monetaria defiende que estas remuneraciones están determinadas por estudios de mercado, pero ¿están realmente en línea con lo que ofrece el sistema financiero a este tipo de profesionales?

El alto mando del Central, incluyendo dependencias, recibe una paga que va desde ¢5,9 millones y llega a ¢10,9 millones mensuales.

Ese rango salarial pertenece al gerente de la institución -quien recibe el pago más elevado- seguido del presidente, los jerarcas de las superintendencias y por último, los directores de las divisiones del BCCR, en orden de la escala salarial.

El salario de la gerencia de la autoridad monetaria, aunque alto, se ubica por debajo de lo que ganan los jerarcas de la banca estatal y se equipara con las subgerencias de estas entidades. Sin embargo, el sueldo de la presidencia está por encima de lo que reciben sus pares en instituciones públicas como el Instituto Nacional de Seguros (INS) y Recope.

Entre tanto, en el Central, doce directores de las divisiones son los que más han robustecido sus remuneraciones en los últimos dos años, mientras el personal de mayor rango y salario registra nulos aumentos.

Aunque estos son los salarios que más crecen, también corresponden a los puestos con más requisitos profesionales. Sus perfiles incluyen licenciaturas, posgrados y hasta doctorados según su línea de trabajo, además de idiomas y estudios en administración de proyectos.

Además de un personal calificado por remunerar y que cuenta con alto grado de responsabilidad en las funciones que desempeña, el Central todavía carga con el lastre del régimen de salario más pluses, del que empezó a deshacerse desde finales de los noventas (hace 18 años).

El mismo gerente de la institución aún labora bajo este sistema, que paga salario escolar, anualidades, bonificaciones y otros.

Es así como el personal del Banco Central está dividido en dos grupos, en lo que a su régimen salarial respecta. Una porción de los empleados se ubica en el sistema de escala global y otras en el de salario más pluses.

El BCCR ya logró que más del 70% de la planilla labore bajo el régimen de escala global, adoptado desde el año 2000 y mediante el que se eliminó el pago de esos pluses. Cada nueva contratación ingresa bajo este sistema.

Sueldos a revisión

Al comparar el sueldo, el personal del Central recibe un pago menor al de los puestos gerenciales de bancos estatales y también de instituciones públicas, pero también hay casos donde los supera.

Por ejemplo, mientras Eduardo Prado, gerente del Banco Central gana ¢10,9 millones, el del Banco de Costa Rica (BCR) recibe ¢17,7 millones y el del Banco Nacional ¢14,6 millones.

Esto sucede aun cuando el actual gerente del Central recibe más del salario asignado para su puesto.

Si una persona fuera contratada hoy para el cargo gerencial del Central, recibiría un salario de ¢9,5 millones.

Sin embargo, Prado recibe ¢1,4 millones de más por su carrera profesional dentro en la institución y haber sido contratado cuando aún estaba vigente el régimen de salario más pluses.

Por esto, recientemente el presidente Carlos Alvarado ordenó que el salario de los gerentes de los bancos públicos debe equipararse al de ¢9,5 millones, del salario asignado, pero no real para el jerarca del BCCR.

Inclusive, Ana Lucía Fernández, la gerente del INS admitió pasar su salario de ¢10,5 millones a ¢9,5 millones, luego de que se le hiciera la solicitud por parte de la presidencia ejecutiva y a raíz de la directriz presidencial.

Entre tanto, el salario del gerente del Central se equipara más con el de los subgerentes de ambos bancos estatales, que reciben entre ¢10 millones y ¢11 millones de salario. Lo mismo sucede con el de los jerarcas de las superintendencias, que ganan más de ¢9 millones.

“La idea de un salario así es atraer gente buena. Otra cosa, es la responsabilidad que tienen. El superintendente habla de tú a tú con gerente bancario y los salarios andan en ese orden”, afirmó José Luis Arce, economista y exjerarca del Consejo Nacional del Sistema Financiero (Conassif).

Si se compara con la remuneración de los altos mandos de otras instituciones, la brecha sí se amplía.

Olivier Castro, presidente del BCCR, recibe un salario de ¢10 millones al mes, por encima de los presidentes de instituciones públicas.

Mientras, el presidente ejecutivo del Instituto Nacional de Seguros (INS) gana poco menos de ¢7 millones, al igual que las subgerencias de la institución. Por su lado, el presidente ejecutivo de Recope recibe ¢3,6 millones mensuales y las gerencias ganan un tanto menos.

Tanto el presidente del Central, como el del INS y el de Recope reciben un salario único, sin pluses salariales.

Los directores de las divisiones, por su lado, ganan unos ¢6 millones, menos que los subgerentes y solo ¢1 millón por debajo de las subgerencias del INS.

Con el objetivo de obtener una comparación más precisa, EF solicitó la colaboración de agencias consultoras, incluida PriceWaterhouseCooper (PwC), sin embargo, no quisieron participar por el conflicto de intereses que esto podía generar con sus clientes.

PwC es la entidad encargada de realizar la encuesta salarial -en el segundo semestre de cada año- que el BCCR utiliza para determinar los ajustes salariales.

Perfil mínimo

Entre tanto, más allá del salario, detrás de cada puesto existe un perfil que debe cumplir cada profesional para ser admitido en el cargo.

En el caso la presidencia y gerencia del Banco Central, el perfil no es tan detallado como en otros casos y se define en la Ley Orgánica del BCCR.

Aún así, tanto Prado como Castro cuentan con maestrías en economía, que se equiparan los grados académicos de los gerentes de la banca estatal. El presidente de Recope cuenta con un doctorado y el del INS con una licenciatura.

El perfil que debe cumplir cada director de las divisiones del Central sí está en el manual de la entidad. En general, indica que el grado mínimo requerido es de licenciatura, aunque en varios casos se solicita un posgrado, maestría o doctorado.

Este último título es requisito del puesto de director de la División Económica, ocupado en la actualidad por Roger Madrigal.

En todos los casos se cumple o supera el perfil solicitado, según la información proporcionada por el BCCR a EF.

¿Los ajustes salariales son desmedidos?

De este grupo de altos jerarcas del BCCR, quienes han percibido los aumentos más onerosos, en los últimos dos años, son un grupo de directores de las distintas divisiones que conforman la operación del Central.

En 2017, la remuneración que recibieron 12 directores por sus funciones aumentó 18%, y un año más tarde subió 6,7%. En 2018, el resto del Gobierno subió salarios en menos de 2%.

Los funcionarios que percibieron esos incrementos están bajo el esquema salarial de escala global, que omite el pago de anualidades, salario escolar y otros.

“La porción del 25% de los puestos que más gana, reciben mucho más y se les aumenta el salario más. Ganan más que el Presidente (de la República) y no tienen las mismas responsabilidades”, afirmó Edgar Robles, economista y exjerarca de la Superintendencia de Pensiones (Supen).

La porción del personal que está bajo este mismo régimen pero que no se ubica en la parte alta de la pirámide organizacional, percibió incrementos menores. El salario de este grupo aumentó en promedio 3,9% y 3,2% en esos mismos años, respectivamente.

Según el Central, estos salarios se establecen según estudios de mercado, se ajustan de acuerdo con estos análisis, y toman en cuenta el comportamiento de la inflación.

Los salarios del Central se comparan con las remuneraciones ubicadas en el percentil 50 del sector financiero nacional.

PwC es la encargada de comparar cada puesto con su homólogo en 25 entidades financieras del país.

El BCCR atribuye que los aumentos van en línea con las subidas ejecutadas en el sistema financiero.

En el caso de los directores que están en el régimen con pluses, la remuneración se determina sobre el salario base y toma en cuenta el 60% del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del año previo. Sin embargo, si este ajuste no calza con lo equivalente al percentil objetivo, se le reconoce un plus personal para que mantenga un salario equivalente a su homólogo global.

En contraste, el ingreso mensual del presidente y el gerente del Central, así como de los superintendentes e intendentes, se mantuvo estático en los últimos dos años.

Esta medida no obedeció una norma dictada por el Central, sino en atención a las directrices enviadas por el Gobierno para congelar los salarios de la escala gerencial en las instituciones públicas.

En 2016, el BCCR no reconoció aumentos debido a que la inflación fue de -0,81% y con la metodología vigente en ese momento, los ajustes fueron nulos.