Si sus empleados no saben hacia dónde va la empresa, el problema no son ellos
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PorKatherine Pérez Zapata
Descubrir que su equipo no tiene claro cuál es el objetivo de la empresa —o que su interpretación está muy lejos de la suya como CEO— es más común de lo que parece. La reacción inmediata suele ser pensar que falló la comunicación. Pero en muchos casos el problema aparece mucho antes: nunca hubo una prioridad verdaderamente definida.
Muchas organizaciones operan con demasiados frentes abiertos al mismo tiempo. Todo es importante, todo es urgente y nada se abandona del todo. En ese contexto, cada área interpreta el rumbo a su manera y toma decisiones que parecen razonables, pero que terminan desconectadas entre sí. No se trata de falta de alineación del equipo; se trata de ambigüedad en la dirección.
La solución rara vez está en explicar mejor, sino en decidir antes y con consecuencias. Decidir qué iniciativas avanzan, cuáles se pausan y cuáles se descartan (del todo), y respaldar esas decisiones con presupuesto, indicadores y tiempo de los equipos. Mientras todo siga siendo prioridad, nadie sabrá realmente qué es lo importante.
Cuando la dirección evita decidir para no incomodar, esa incomodidad termina trasladándose a toda la organización. Cada área empieza a interpretar el rumbo según su propio criterio y el negocio pierde foco sin darse cuenta. La alineación no se logra por consenso, se logra cuando alguien asume el costo de decidir.
Juntas directivas y reuniones ejecutivas (Shutterstock/Shutterstock)
El ejercicio al que invito en esta ocasión: pregunte al azar a cinco personas en su organización cuál es el objetivo principal de la empresa este año. Si obtiene cinco respuestas distintas, probablemente no se trata de un problema de comunicación. Tal vez sea momento de revisar si las prioridades realmente están claras.
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La autora es licenciada en Administración de Empresas con énfasis en Gerencia por la Universidad Hispanoamericana de Costa Rica.
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