30 septiembre, 2019

Por casi 30 años, el progreso hacia la equidad de género en los lugares de trabajo ha sido mínimo, con la participación de las mujeres en la fuerza global del trabajo detenida alrededor de la marca del 39%. Ahora, con el arribo de la automatización y la inteligencia artificial, las mujeres trabajadoras tienen la oportunidad de lograr avances. ¿Podrían estas tecnologías ayudar a crear nuevas oportunidades y disminuir la brecha salarial de género, o dejarán a las mujeres incluso más atrás?

Nuestra reciente investigación en el McKinsey Global Institute encontró que la automatización probablemente desplace a hombres y mujeres en forma más o menos equitativa durante la próxima década. Sin embargo, como resultado de ese desplazamiento, las mujeres tendrán que hacer transiciones más significativas que los hombres y podría ser más difícil que encuentren nuevas oportunidades, debido a las barreras que aún enfrentan.

Encontramos que si la automatización crece en una escala similar a la de las grandes disrupciones tecnológicas del pasado —como la del alejamiento de la agricultura— para el 2030 un 20% de las mujeres actualmente empleadas podrían ver que sus trabajos son desplazados por la automatización, comparadas con un 21% de los hombres.

Mientras se pierden trabajos en algunas ocupaciones y sectores, se crearán nuevos empleos en otros, reflejando la creciente demanda e ingresos, y la mayor productividad asociada con el uso de la automatización y la IA. Estimamos que para el 2030 podría estar empleado un 20% más de mujeres que en la actualidad, siempre que estas puedan mantener su actual representación dentro de cada sector y ocupación.

Para estimar el potencial de desplazamiento de trabajos debido a la automatización, observamos la viabilidad técnica de estas tecnologías, al igual que las probabilidades de que sean adoptadas. También examinamos potenciales trabajos creados como resultado del crecimiento de los ingresos, el consumo y la inversión, parcialmente impulsados por el crecimiento en la productividad posibilitado por el progreso tecnológico. Después identificamos los impactos de estas tendencias en hombres y mujeres.

Estimamos que más de la mitad de los trabajos de mujeres que serán desplazados (52%) podrían estar en los servicios, mientras que en el caso de los hombres cerca del 40% de los trabajos desplazados podrían estar en la operación de máquinas. Mujeres y hombres están posicionados para beneficiarse de las oportunidades de crecimiento laboral en diferentes sectores. Los servicios médicos están creciendo rápidamente alrededor del mundo, conforme la población mundial envejece, lo que ofrece muchas oportunidades de carrera para mujeres. Para los hombres, quizá en forma sorprendente, la manufactura todavía podría representar el 25% de los nuevos empleos. Esto se debe a que la automatización podría ser relativamente lenta para afectar economías emergentes como la de India, donde los salarios en el sector de la manufactura siguen siendo bajos en comparación al costo de trabajar con máquinas.

Tanto para hombres como para mujeres, la IA traerá oportunidades, pero sólo si los trabajadores pueden navegar los grandes cambios que traerán estas tecnologías. Encontramos que entre 40 y 160 millones de mujeres alrededor del mundo –hasta 1 de cada 4 empleadas en la actualidad– podrían necesitar asumir nuevos roles, dependiendo del ritmo de la automatización. Aunque los hombres enfrentarán desafíos similares, las mujeres tendrán la carga añadida de lidiar con las barreras y desigualdades existentes.

Las mujeres también podrían estar en desventaja respecto a los hombres al competir por los trabajos que han creado las nuevas tecnologías. Considere roles como los de social media manager, científicos de datos y choferes contactados por medio de apps, que no existían hace 20 años. La evidencia de los Estados Unidos muestra que en los últimos años más del 60% de las nuevas ocupaciones han surgido en ámbitos dominados por hombres.

En la era de la automatización, hombres y mujeres necesitarán poseer un sólido conjunto de habilidades, adaptabilidad y conocimiento tecnológico. He aquí cómo las mujeres están por detrás de los hombres en las tres áreas.

Habilidades

Esperamos oferta de empleo sólo para trabajos que requieran universidad o un título avanzado. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, en Europa oriental un promedio de 79,8% de las mujeres cuentan con cualificación a nivel de educación superior, a comparación de un 66.7% de los hombres. Sin embargo, hay preocupación en cuanto a que las mujeres no están obteniendo títulos en ámbitos donde las habilidades serán muy demandadas. Por ejemplo, las estadísticas oficiales del Reino Unido muestran que sólo 37% de las alumnas de primer año a tiempo completo estudian ciencias, a comparación de un 48% de los hombres. En las economías emergentes, muchas mujeres trabajan en la agricultura de subsistencia y tienen poca educación.

Escuelas, gobierno y el sector privado necesitan alentar a niñas y mujeres a estudiar en el ámbito de las ciencias, la tecnología, las ingenierías y las matemáticas. Un estudio encontró que en 2018, 54% de los empleadores le estaban brindando a su actual fuerza de trabajo entrenamiento adicional y oportunidades de desarrollo para llenar las brechas de habilidades, a comparación de apenas un 20% en 2014. Sin embargo, esa cifra debería ser más elevada. La inversión pública y privada en plataformas digitales de aprendizaje ofrecería otra forma de que las mujeres obtengan educación. Los gobiernos pueden contribuir brindándole a las mujeres subsidios para entrenamiento.

Movilidad

Las mujeres podrían experimentar más dificultades que los hombres al cambiar de ocupación. Las trabajadoras suelen tener menos movilidad si tienen que equilibrar el trabajo y la vida familiar, lo que podría limitar el tiempo que pueden invertir en el aprendizaje de nuevas habilidades y el seguimiento de nuevos desafíos. La tecnología puede darles flexibilidad –trabajando desde casa, por ejemplo– pero las compañías necesitan ampliar el rango de opciones de trabajo flexible.

Tecnología

La tecnología puede derribar muchas de las barreras que enfrentan las mujeres, abriendo oportunidades económicas. Por ejemplo, las mujeres que trabajan en la gig economy pueden aprovechar la flexibilidad de horarios. Sin embargo, las mujeres carecen del acceso a la tecnología con que cuentan los hombres. Globalmente, los hombres tienen 33% más probabilidades que las mujeres de contar con acceso a Internet, y las mujeres representan apenas el 35% de los estudiantes de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas en la educación superior. Las compañías pueden crear un camino para que las mujeres obtengan empleos en la industria tecnológica al asociarse con organizaciones civiles o universidades, y ofrecer sus propias pasantías. Adicionalmente, la industria del capital riesgo necesita mejorar el acceso de las emprendedoras al capital. En los Estados Unidos, durante el 2018 los equipos completamente femeninos recibieron apenas el 2% del total de las inversiones de capital riesgo.