Gerencia

Qué hacer cuando las deudas ahogan al negocio

Acuda a tiempo ante sus acreedores cuando aún es posible hacer ajustes y el incumplimiento no es grave

Para una empresa, lo mismo que una persona, el financiamiento de los proveedores, a través de facilidades de pago a plazos, o de los bancos, mediante préstamos, puede convertirse en el oxígeno para su operación o crecimiento de negocios. Hay una señal de cuándo ya no lo es: cuando el flujo de caja no permite funcionar adecuadamente.

Puede ocurrir que los créditos se adquirieron en un momento y con unas condiciones favorables, pero que las circunstancias cambian y las tasas y cuotas empiezan a tener mayor peso. O que las ventas se vean afectadas debido a la situación económica y hasta cambios en la industria (innovaciones, nuevas tecnologías o más competencia) o en el consumidor (clientes más inclinados al comercio electrónico).

“Cuando se ve que el flujo de caja es restringido o que la capacidad para pagar se achica debido a las obligaciones, se debe revisar si el endeudamiento está afectando”, dijo Leonardo Gamboa, gerente servicios empresariales de Coopeservidores.

¿Cuáles son las señales del deterioro del flujo de caja? Puede fijarse en su contabilidad mensual y detectar la reducción de las cuentas de caja o efectivo. Hay otras señales que usted puede detectar (y que seguro genera preocupaciones): atrasos de pago de salarios, a proveedores, alquileres, impuestos, compras al contado de insumos, servicios públicos, seguros y a la Caja Costarricense del Seguro Social.

Si el incremento de los ingresos, a través de las ventas, no es una alternativa inmediata, la renegociación, el refinanciamiento o la refundición de las deudas es la estrategia que debe seguirse. En cada caso el objetivo es intercambiar deuda actual por deuda con mejores condiciones, para obtener más capital e invertir, o cuando un activo que respalda una deuda adquiere más valor.

Otra posibilidad es cuando se busca disminuir lo que se paga por mes en financiamiento, mediante el traslado de créditos de corto plazo a un mayor plazo, mejorar los costos, que incluyen los costos financieros o resolver la presión cuando un proveedor reduce los plazos de pago.

Para la renegociación, el refinanciamiento o para la refundición de deudas se recomienda que las empresas lo hagan con cuidado, pues el objetivo es mejorar su situación:

Análisis

Lo primero que se debe hacer es revisar cuáles son las deudas actuales y sus condiciones: plazos, tasas de interés (porcentaje y si es fija o variable), moneda (colones o dólares), garantías otorgadas y cuota mensual. También revise las alternativas de ofertas de financiamiento existentes.

Establezca cuáles de esas condiciones debe mejorar para cambiar la situación. La mayoría de las veces se busca mejorar plazos, pues entre mayor sea el plazo se obtiene una cuota más cómoda.

Otra condición que se revisa usualmente es la tasa. Si la nueva deuda que se adquiere es desfavorable en la tasa —independientemente del plazo— puede implicar un aumento de la cuota y el beneficio sería pasajero.

Detecte si se están cobrando gastos adicionales asociados, que el monto de la deuda no se incremente y qué ocurre si la deuda se mantiene en colones o dólares (dependiendo de la disponibilidad de créditos en colones, el comportamiento del dólar y las proyecciones).

Acuda a tiempo

Ante las entidades financieras donde se están explorando posibilidades de refundición, refinanciamiento o renegociación de deudas se debe tener claridad y transparencia sobre la situación del negocio. “El empresario debe tener la humildad de decir que se le están enredando las cosas”, dijo Gamboa.

El ejecutivo indicó que es clave recurrir a tiempo ante las entidades financieras. El momento adecuado sería cuando los atrasos en los pagos son menores a los 45 días, por lo que es fundamental llevar la contabilidad al día y revisar los estados financieros.

Los informes contables permiten verificar la situación, tener transparencia con las entidades crediticias y definir previamente y proponer un plan de acción de cómo se va a enfrentar las dificultades. El plan demostraría la voluntad de la persona emprendedora de buscar alternativas para salir de la situación y compromiso para implementar soluciones.

Gamboa explicó que los atrasos en un plazo menor a los 45 días están en los parámetros aceptados y en los rangos establecidos por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef). Sin embargo, si el atraso es mayor —con el consiguiente deterioro de la calificación crediticia— se hace evidente que se dejó que la situación empresarial se deteriorara, implica que aumenta el riesgo e iría contra las regulaciones establecidas.

¿Cuándo refundir deudas?

La mayoría de rechazos a solicitudes de refundición, renegociación o refinanciamiento de deudas se deben a:

—Cuando el análisis indica que el resultado será una situación igual (o peor) y no hay signos de mejoría.

—Cuando la empresa sigue teniendo problemas por dificultades operativas, costos, gastos superfluos o dificultades de ventas.

—Moral de pago: si la persona no hace frente a deudas anteriores. Por ejemplo, actualmente hay herramientas tecnológicas que permiten identificar una persona que cambia la empresa o la personería jurídica para evitar el pago de deudas contraídas en una empresa anterior.

—Falta de mejoras: cuando la intención de la persona emprendedora de sacar a flote la empresa no se demuestra con un plan de acción ni en el cumplimiento de los requerimientos o no realiza las mejoras de operación (no reduce gastos, no mejora mercadeo, y no implementa acciones para vender más).

—Cuando la persona emprendedora piensa que saldrá de las dificultades con la refundición de la deuda, sin considerar acciones operativas de mejora.

Proceso

—Cuando es con la misma entidad: el proceso es relativamente sencillo si se recurre a la entidad con la que se tiene las deudas, pues ya hay un asesor que le conoce, ya se tiene la documentación legal y solo hay que actualizar la información (incluyendo las cifras de la empresa), las garantías (con un perito, si se presentan las mismas) y el análisis crediticio de la entidad. (Si es nueva garantía se debe hacer el avalúo de bienes e incluso de documentos, como los contratos)

—Cuando es con una entidad diferente: cuando se recurre a una entidad distinta a la acreedora actual, se debe presentar información básica de la empresa: personería y cédula jurídicas, estados financieros (de los últimos tres períodos fiscales y el más reciente) y completar los formularios internos. Las garantías deben ser valoradas también. Además, se debe presentar los requisitos y pasar por un proceso similar de evaluación de capacidad de pago, récord crediticio y evaluación de garantía.

Maneje sus expectativas

Las empresas podrían aprovechar que las entidades mantienen políticas y programas para facilitar refundiciones, reestructuraciones y refinanciamiento debido a la pandemia.

En todos los casos las personas emprendedoras deben equilibrar sus expectativas sobre la refundición, la realidad que enfrentan y las obligaciones o requerimientos legales. Recuerde que, en general, el sector financiero no tiene la flexibilidad y la agilidad para ajustarse a la situación y actividad de cada empresa.

Recomendaciones

—Manténgase atento a la información contable-financiera de la empresa.

—Vele siempre por la claridad de la información, no solo por efectos tributarios.

—No tenga temor de recurrir a una entidad financiera a tiempo. Vaya a tiempo, no se esconda, porque la entidad puede interpretar que no se tiene voluntad para un arreglo.

—Recurra a la entidad financiera como a un socio, que le asignará un asesor para ayudarle.

—Tome decisiones aunque sean dolorosas: irse a un local pequeño o deshacerse de activos.

—Actúe a tiempo, con cabeza fría y no con el corazón. “Si se tiene cabeza fría, a la vuelta de los meses y de los años podría tener los niveles de buen funcionamiento de antes”, dijo Gamboa.

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero es periodista especializado en temas tecnológicos. Escribe para El Financiero y es autor del blog "La Ley de Murphy".