Por: María Esther Abissi.   6 septiembre

Para el 2019 se espera una tasa promedio de deuda más alta, de la mano del pago de intereses más elevado de los últimos cinco años.

Según el Proyecto de Ley del Presupuesto Nacional del 2019, presentado la semana pasada ante el Plenario, la tasa implícita de la deuda pasaría de 7,4% a 8,2%, aunque para algunos analistas las presiones actuales podrían hacer que la estimación se quede corta.

El crecimiento implicaría un aumento importante en el costo de la deuda, más estrujamiento del mercado, tasas pasivas y activas al alza y menos consumo.

Foto Rafael Pacheco
Foto Rafael Pacheco

En los últimos cinco años, la tasa implícita que maneja el Ministerio de Hacienda en el presupuesto nacional se ha comportado en consonancia con las dos tasas de referencia del mercado: la Tasa de Política Monetaria (TPM), dirigida por el Banco Central y la Tasa Básica Pasiva (TBP), el promedio de tasas de captación de las entidades del sector financiero nacional.

Aunque no mantienen los mismos niveles, el estrujamiento por parte del Gobierno es tal, que la tasa promedio de Hacienda marca la pauta del comportamiento del resto de rendimientos.

En el 2015, la tasa implícita de la deuda se ubicó en 7,86%, mientras que la TPM estaba en 3% y la TBP en 6,55%.

Durante los dos años posteriores se mantuvieron las tres a la baja, influenciadas por factores externos, como el comportamiento de las tasas internacionales y por las emisiones de eurobonos locales.

La época en la que los factores internos y externos se juntaban para ayudar a sostener la deuda terminó en el 2016 y, a partir de entonces, los tres rendimientos de referencia comenzaron a subir.

Lo anterior podría ser una respuesta a la pregunta de por qué los inversionistas se han mantenido hasta ahora en el corto plazo, especialmente en instrumentos de deuda.

Los acreedores prefieren invertir en títulos que vencen este año y a mediado de próximo, para aprovechar la subida de tasas por venir.

¿Por qué sube la tasa?

Según Fernando Herrero, exministro de Hacienda, la tasa promedio de la deuda está subiendo por varios motivos, pero sobretodo porque la realidad de los socios comerciales ya no nos favorece.

“Ahora somos un mercado menos atractivo. Además, el déficit de EE. UU. está presionando el mercado financiero internacional y la Reserva Federal de Estados Unidos está dejando de estimular la economía con tasas bajas” explicó Herrero.

Entre el 2015 y el 2018, la tasa de interés de la Reserva Federal pasó de 0,11% a 1,91%, según datos del Sistema de data de la Fed, uno de los cambios más representativos desde la crisis financiera.

Otro de los factores clave que hace que los rendimientos aumenten es el hecho de que el Gobierno tiene que salir a competir por más recursos.

Para el exvicepresidente de la República, Luis Liberman, dependiendo de la combinación de deuda entre dólares y colones y del plazo en el que quiera colocar títulos la Tesorería Nacional, la presión por una tasa más alta podría ser mayor.

“Con un solo punto se quedarían cortos. Con el tipo de cambio subiendo, la gente imputa en su calculo ese aumento y el riesgo que se asume por estar en colones” admitió Liberman.

Adriana Rodríguez, gerente de Estudios Económicos de Scotiabank explicó que, en el caso de que Hacienda decida financiarse en colones, se vería obligado a ofrecer rendimientos más atractivos por el deterioro en el perfil de riesgo del Gobierno que perciben los inversionistas.

Si decidiera colocar en moneda extranjera, se tendría que tomar en cuenta el menor apetito que los inversionistas exhiben por la deuda en mercados emergentes como Costa Rica, por lo que, independientemente de la forma en la que desee obtener esos recursos, el nivel de tasas sería mas alto.

El monto de intereses programados para pagar en el 2019 tampoco favorece.

Para el próximo año se espera que se tengan que pagar ‎₡1,6 billones, 21% más del monto pagado en el 2018 y casi la mitad del presupuesto nacional.

La mayor porción de intereses estaría destinada a pagar títulos de largo plazo y en menor medida títulos a corto plazo.

También una parte sería para pagar eurobonos que se vencen el próximo año.

El conjunto del costo de la deuda e intereses que se llevan una buena parte del presupuesto nacional hace una combinación perfecta para que el Gobierno no tenga la capacidad de destinar más recursos a otros sectores importantes, como seguridad, salud y desarrollo.

Las implicaciones

Uno de los principales problemas de tener una tasa más alta es que tendremos que destinar cada vez una porción mas grande al gasto de intereses y eso desplaza otros gastos importantes.

Por ejemplo, mientras que el 41,6% del presupuesto nacional es destinado al pago de intereses y amortizaciones, un 24% se consigna a educación y solo un 3% a salud.

Así como el Gobierno tendrá que pagar más por su deuda el próximo año, los costarricenses tendrán que destinar más dinero a sus créditos como consecuencia de las tasas, disponiendo de menor capacidad de consumo.

Se espera que la reforma fiscal tenga un efecto positivo en los rendimientos y que se genere un proceso de estabilización.

A pesar de esto, en el corto plazo su efecto sería muy pequeño.

Herrero afirmó que la reforma es pequeña y por sus dimensiones, la deuda va a seguir creciendo.

A pesar de que en menor medida la necesidad de captar a mejores tasas seguirá latente.

El exministro aseguró que el aumento en la tasa promedio se terminaría trasladando a las personas por medio de las tasas del mercado interno, aunque no de forma inmediata.

“En Costa Rica las empresas y las personas están muy endeudadas, ya el aumento se está empezando a percibir y la tendencia continuaría si no resolvemos el problema”, admitió Herrero.