Por: Manuel Avendaño Arce.   24 julio
El equipo económico del Gobierno confirmado por Pilar Garrido, ministra de Planificación; Elian Villegas, ministro de Hacienda y Rodrigo Cubero, presidente del Banco Central, iniciará las conversaciones con el FMI en agosto. Fotografía: Alonso Tenorio.
El equipo económico del Gobierno confirmado por Pilar Garrido, ministra de Planificación; Elian Villegas, ministro de Hacienda y Rodrigo Cubero, presidente del Banco Central, iniciará las conversaciones con el FMI en agosto. Fotografía: Alonso Tenorio.

El Gobierno iniciará en agosto las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para concretar un Stand-by Arrangement (SBA) que le permitirá acceder a $2.250 millones en tres años para reestructurar la deuda pública, reducir el déficit fiscal y “sanear” las anquilosadas finanzas del Estado.

Pilar Garrido, ministra de Planificación y coordinadora del equipo económico del Gabinete, confirmó a EF que esperan arrancar las conversaciones con el Fondo en agosto, una vez que la Asamblea Legislativa apruebe el préstamo rápido por $508 millones que también otorgará ese organismo multilateral al país.

“Durante agosto ya se estaría retomando ese diálogo, tan pronto se apruebe esta modalidad de financiamiento rápido. Esperamos iniciar las negociaciones de esta modalidad (SBA) que es de más largo alcance para poder garantizar su aprobación lo antes posible a sabiendas de los vencimientos y de que tenemos necesidades 14,8% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2021″, apuntó la jerarca.

Garrido detalló que el acuerdo con la entidad internacional necesitará consensos con las fracciones legislativas y con otros sectores del país, por eso preparan un mecanismo de diálogo que será anunciado en los próximos días.

“Es muy importante implementar un mecanismo de diálogo en el cual el liderazgo recaerá sobre el Poder Ejecutivo, porque somos la contraparte del FMI en la negociación; no obstante, como también requiere de la aprobación legislativa y en la búsqueda de un espíritu que agilice la construcción de consensos, conversaremos con todos”, agregó la ministra.

De acuerdo con la titular del Ministerio de Planificación Nacional y Política Económica (Mideplan), el acuerdo de derecho de giro con el Fondo será un puente entre la actual administración y el próximo Gobierno, por esa razón es necesario que todos los actores políticos se sienten a la mesa a conversar.

El Ejecutivo tiene claro que la negociación del convenio de Stand-by también va a necesitar el respaldo de otros sectores como cámaras empresariales y sindicatos.

“Estamos visualizando cuál será la manera más óptima para poder integrar y escuchar a otros sectores dentro de esta visión, para lograr un resultado equilibrado”, añadió.

Primer paso

El primer paso para que Costa Rica pueda sentarse a conversar con el FMI sobre un préstamo de ajuste estructural de largo alcance es la aprobación del crédito rápido por $508 millones que fue avalado por el Directorio Ejecutivo del organismo internacional el pasado 29 de abril, y que hace fila en el Congreso.

Krishna Srinivasan, subdirectora del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, advirtió a los diputados, en una carta enviada el pasado 17 de julio, que el atraso de este primer crédito pone en riesgo la futura negociación del SBA.

La respuesta de Srinivasan surgió tras varias consultas enviadas por los diputados Silvia Hernández, Ana Lucía Delgado y Gustavo Viales, del Partido Liberación Nacional (PLN), quienes, entre otros puntos, preguntaron a la institución si el Instrumento Rápido de Financiamiento (RFI, por sus siglas en inglés), era una condición para buscar un convenio de Stand-by.

El Fondo aclaró que si se retrasa el RFI también se pondrán en riesgo otros empréstitos de apoyo presupuestario que están ligados a este.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó, el pasado 23 de junio, un préstamo por $250 millones que se girará hasta que Costa Rica apruebe el del Fondo.

De acuerdo con Srinivasan, la pronta aprobación del instrumento rápido en el Congreso generaría mayor confianza en los inversionistas y se convertiría en una señal positiva sobre la capacidad institucional y política de Costa Rica para buscar un acuerdo de mayor alcance en los próximos meses.

¿Qué sigue?

El contrato de préstamo con el FMI está actualmente en la Comisión de Asuntos Hacendarios de la Asamblea Legislativa donde todavía deben darse tres audiencias ante de recibir el dictamen afirmativo que le permitirá pasar al plenario.

La discusión del segundo presupuesto extraordinario −aprobado en primer debate la tarde del jueves 23 de julio− consumió la agenda del Congreso en los últimos días.

Silvia Hernández, presidenta de este foro legislativo, explicó que durante la próxima semana se desarrollarán las tres audiencias pendientes con el Banco Central de Costa Rica (BCCR), Mideplan y la Contraloría General de la República (CGR).

“Recordar que este préstamo ingresó al orden del día de Hacendarios el 30 de junio y en el medio estuvo, por prioridad del reglamento, el conocer por seis días hábiles el presupuesto en la comisión”, indicó la congresista.

La Comisión de Hacendarios espera dictaminar el préstamo del FMI la próxima semana para que pase a discusión al plenario en los primeros días de agosto.

Análisis de Bank of America

En un análisis Viewpoint publicado por Bank of America este viernes, la entidad señala categóricamente que llegar a un acuerdo con el FMI es más complicado para Costa Rica que para otros países porque los préstamos de deuda externa deben ser aprobados por el Congreso.

“Esperamos que el personal del Fondo exija garantías más fuertes que las típicas sobre el apoyo legislativo. Si se llega a un acuerdo, creemos que llevará tiempo llegar a un consenso”, indica el documento.

Bank of America considera que la mejor noticia que el país podría ofrecer a los inversionistas es un programa con el FMI para buscar una consolidación fiscal más rápida, tasas de interés bajas y un camino de deuda sostenible.

“Desafortunadamente, creemos que un programa del Fondo no es probable en las condiciones actuales. Encontramos pocos signos de urgencia entre los encargados de formular políticas; un programa del FMI requiere un consenso más amplio sobre el ajuste fiscal entre los poderes Ejecutivo y Legislativo, y la cantidad limitada de financiamiento que podría proporcionar a corto plazo aparentemente no sería un incentivo poderoso”, indica el análisis.

Sin un acuerdo de ajuste estructural, Bank of America prevé que la deuda pública no se estabilizará en los próximos cinco años y aumentará al 95% del PIB para 2025.

Este escenario plantea que Costa Rica necesitaría de un superávit primario de más del 3% de la producción nacional para estabilizar la deuda, algo que no es políticamente factible.

“Si esto sucede, Costa Rica está en riesgo de provocar un choque de confianza en el ínterin que resulta en la pérdida de acceso al mercado”, añade el documento.

El banco también proyecta escenarios alternativos si se logra acceder al acuerdo de Stand-by con el FMI, en ese caso la deuda podría llegar al 73% en 2025.